{...Narra Jace...}
Me duele el puño, pero sé que no es nada grave, soy consciente de que simplemente duele por las marcas de moretones que se quedaron en mis nudillos, aquello sólo podía significar lo mucho que me había dejado llevar por la furia del momento, tenía de ante mano enfado acumulado por aquella vez en la que golpeó a Erik.
Ahora espero que con esto no le queden ganas de volver a molestarlo; no me arrepiento, me paseo por mi celda esperando que Liam llegue, pero no me siento culpable por nada de lo que hice hoy, sé que Erik se encuentra afuera esperando a que salga con aquella mirada de preocupación que me mostró antes, debe de estar muy enfadado conmigo, pero como dije antes, no me arrepiento.
Quizás eso es lo que me mantiene en esta sucia celda de retención, los policías me han dicho que una vez que paguen la fianza, lograré salir en menos de dos horas, sin embargo, no sé qué pasará con Erik, detrás de su mirada preocupada existía una parte de él que lo mantenía enfadado, sé que está en todo su derecho a estarlo, pero eso consigue preocuparme.
No quiero recibir su desaprobación por todo lo ocurrido, aunque estoy molesto, muy molesto ¿por qué se acercó a ese maldito primero? Tenía peor pinta que la mía, es cierto, pero ¿por qué? No debería preocuparle lo que le pueda pasar, es un miserable que ni siquiera merece su lástima y no lo digo sólo por Erik, Taylor también está involucrado en este asunto, pude ver en sus ojos un pequeño porcentaje de satisfacción al ver a su agresor tendido en el suelo, no me puede negar que le ha gustado verle así, su mirada me lo decía.
No pasé mucho tiempo en ese lugar, el policía encargado de liberarme llegó al cabo de una hora y media diciendo "han pagado tu fianza, te puedes ir", tomé mis cosas en la entrada, ya que antes de entrar a mi celda fueron confiscadas.
Liam se había movido bastante rápido, cuando lo vi le sonríe con cierta burla al ver su enfadado rostro de desaprobación, no esperaba recibir flores ni nada, pero tampoco desaprobaciones de su parte, él más que nadie debería entenderme, sólo que me sorprendió ver su compañía firmando mis papeles de retiro, lo miré a los ojos viendo en aquellos ojos miel la respuesta que me temía, su jefe había pagado todo y lo peor es que fue capaz de borrar este incidente de mi historial, es decir, se gastó un buen pastón en mí, yo no buscaba eso aunque lo agradecía, a pesar de que no me interesa si mis papeles están manchados.
–Gracias– le dije estrechando mi mano con la suya sintiendo un fuerte dolor en ella al darnos un apretón de manos.
–No fue nada– me dijo con una sonrisa– esto comparado a lo que viene no significa nada– agregó confundiéndome.
–¿Disculpa? –dije sin entender.
–Erik– interrumpió Liam– eso si te causará problemas.
–¿De qué tipo? –pregunté confundido.
–Estaba muy cabreado –me aclaró William– ni te imaginas cuánto.
Llené mis pulmones con aire antes de liberar todo aquel aire con un suspiro cansado, caminé fuera buscándolo con la mirada hasta encontrarlo apoyado en mi auto, cuando lo vi con el ceño muy fruncido aguanté la respiración inconscientemente, sin embargo, salí como si nada hubiera pasado viendo a Rick y a Taylor primero.
Intercambie palabras con ellos hablando sobre lo que pasaría ahora, Rick me habló de un posible cierre adelantado para ambos chicos, habló con el director viendo aquella posibilidad al mencionarle en reiteradas ocasiones que ni su hermano, ni Taylor estaban seguros en ese instituto, de todas formas, era responsabilidad del instituto cuidar de los alumnos y mencionó el caso de Taylor, acoso y agresiones, le hizo comprender que no era por un lío amoroso.
Luego de hablar con ellos y verles marchar de regreso a la ciudad vecina sólo me quedaba Erik, me acerqué a él viendo su oscura mirada de desaprobación, no sabía que decir, si le decía que no me arrepentía lograría enfurecerlo aún más, aunque esperé a que Erik hablara primero.
Si tenía que regañarme por lo ocurrido lo escucharía, no me importaba siempre y cuando siguiera conmigo como hasta ahora, juntos, pero al mismo tiempo separados por culpa de un título que no he querido buscar aún, no soy de ataduras, pero con Erik quiero aquellas ataduras, aunque tampoco estoy seguro de querer escuchar a mi corazón.
–Eres un idiota ¿lo sabías? –comenzó diciendo mientras que yo me acercaba a él, viéndolo a los ojos sin decir palabra alguna– Nos habrías ahorrado todo este lío si tan sólo no hubieras golpeado a Mark.
–¿Y ahora lo defiendes? –lo acorralé al capó de mi auto– ¿qué habrías hecho tú? ¿Esperar a que su abuso acabara por si solo? Ese imbécil al que te empeñas por defender, es el mismo que te golpeó, abusó y maltrató a tu nuevo amigo, Taylor, en el fondo sabes que merecía recibir un poco de lo que él le daba al resto, se le llama Karma, ya me llegará a mí por golpear a un imbécil como él, pero me da igual, tengo la satisfacción de ser el que lo bajó de aquella nube de superioridad y obsesión que tenía sobre ti.
–Te comportas como un niño ¿desde cuándo un adulto medianamente responsable resuelve los problemas con golpes? –me cuestionó.
–Desde que ese adulto se ha fijado en ti– lo miré a los ojos viendo la sorpresa que se llevó por mis palabras– no permitiré que nadie te lastime.
–Eres un...– lo recosté en el capó en busca de sus labios, me puse por encima de él aún por supuesto con los pies en el suelo, atrapando aquellos labios que había estado buscando todo el día, Erik me envolvió con sus brazos por el cuello pasando sus manos por mi espalda, el beso se subió de tono como la mayoría de besos que nos solemos dar, llevé inconscientemente mi mano a su entrepierna y claro, Erik comenzó a calentarse, algo que también conseguía calentar mi cuerpo al estar a plena luz del día en público– ¡para!– dijo al darse cuenta de lo que estaba pasando– esto no cambia nada, sigo enfadado contigo.
–Bien, no pasa nada...– me quité de encima de él.
Erik se sentó otra vez en el capó del auto queriendo decir algo más, antes de ser interrumpidos por mi móvil, era el propietario de la casa en la que cuál viviría desde ahora, por supuesto que le respondí de inmediato escuchando la buena noticia, ya podía mudarme, ahora solamente me quedaba firmar unos últimos papeles y la casa legalmente sería mía.
No pude evitar sentirme feliz, por fin podré decir con seguridad que me mudaré a un lugar más cercano a mi nuevo trabajo, mi jefe me envió a la ciudad en donde todos mis amigos están actualmente viviendo, lo que quiere decir que seguiré estando cerca de todos ellos, aunque aún no pienso en como invitaré a Erik a vivir conmigo, supongo que primero debo pedirle que sea mi novio y luego tengo que pensar en cómo invitarlo a vivir bajo el mismo techo que yo, ya pensaré en algo, ahora quiero disfrutar de mi felicidad por estar libre.
–La cárcel cambia a las personas– susurré divertido viendo como Erik me miraba aburrido.
–¿Es en serio? –me reí acercándome a mi asiento de conductor– ¡estuviste dos horas simplemente! –se dirigió al asiento de copiloto mientras yo lo miraba con una sonrisa divertida, era tan divertido verlo molesto.
Este niño me encanta...