Capítulo 35: Mi novio

1637 Palabras
{13 de noviembre 12:30 PM} Esto de mudarme cada vez me gusta más, sobre todo porque tengo la oportunidad de realizar todas las compras con Taylor, también podía comprar un departamento con muebles incluidos, pero no era lo mismo si lo comparaba con arreglar un piso desde cero. Gracias a esto podía decorar todo el piso incluyendo las habitaciones de invitados y justamente eso era lo que estaba buscando, comenzar una vida desde cero con la compañía de mi novio, suena tan bien decir "Mi novio" y me siento muy orgulloso de serlo, mi relación con él es la relación perfecta, o al menos eso presiento al sentirme el hombre más afortunado del mundo, no sé qué me pasa exactamente con Taylor, pero estoy seducido con sus caderas al caminar, con sus labios al sonreír, al igual que con aquella forma de hablar, me hace feliz estar y pensar en él, me siento diferente, sin duda era lo que necesitaba para mi vida vacía y sin sentimientos, era lo que siempre había buscado, pero que nunca pude encontrar al no ser el momento de hallarlo. Hoy hemos quedado para realizar todas las compras para nuestro nuevo hogar, cuando le hablé sobre la nueva compra de un piso él no pareció muy convencido de mudarse, aunque se vio afectado con un suceso con su madre por lo que luego vio mi propuesta de manera diferente, no me ha querido decir por qué cambió con exactitud de opinión, pero de seguro no lo hace para no preocuparme u/o molestarme, sobre todo porque todo lo que le pasa me importa mucho, pero bueno, si aquella razón lo hizo cambiar de opinión yo me siento muy agradecido por aquel suceso. Traté de trabajar lo más rápido posible viendo como la hora pasaba más rápido y aún me quedaban unas cosas por hacer, pensé que tendría tiempo para estar listo a la hora de comer, pero me equivoqué y odio hacer esperar a las personas, sobre todo si se trata de Taylor, sin embargo, no podía pensar en ello o me retrasaría aún más y no quería hacerlo esperar una hora. Le entregué la documentación a mi jefe, el señor Adams, hablando sobre lo sucedido con la empresa Walker de París, no podíamos permitir que algo así nos ocurriera sobre todo porque perdieron mucho dinero a causa de un hacker, pero para nuestra suerte aquel hombre ya había sido arrestado en París o al menos eso me decía mi jefe aliviado. Siempre me ha hablado muy bien del casi novio de mi amigo, es decir, de William, parece que le tiene mucho aprecio al ser un hombre responsable y confiable, yo no estoy muy seguro al pasar años recibiendo quejas absurdas de Liam, aunque muchas veces me daba cuenta de que en realidad buscaba una excusa para odiarle y aquello me divertía. Ambos son sujetos complicados, por eso me alegra que se entiendan tan bien ahora tras tener las cosas claras entre ellos, pero claro, ahora tienen un nuevo problema y es que no pueden tener sexo, Liam me cuenta todo y de la misma forma se lo cuento yo, es mi mejor amigo y confidente, él conoce todos mis pecados al igual que yo los suyos, por esa única razón sé sobre lo del sexo y quería hablar sobre una forma para atraparlo sin que se distrajera con el trabajo. Hablamos sobre aquello ayer en mi auto, aún recuerdo la forma en la que mi mente viajó a los recuerdos que hemos creado Taylor y yo en muestras ardientes noches. –¡Ayúdame! –pedía– Dime algo que haya hecho Taylor para seducirte. En ese instante pensé en muchas cosas calientes que había hecho para seducirme, cuando salimos de la ciudad y nos quedamos en aquella cabaña hicimos cientos de cosas pervertidas, era imposible para mí no pensar en esas cosas sin sentir mi cuerpo caliente, por esa misma razón me vi obligado a lanzarme viento con la mano para seguido ver que no funcionaba y abrí la ventana para obtener un mejor resultado. –¿Seguro? –le pregunté viendo cómo me miraba con cierta sorpresa y curiosidad. –¿¡Taylor es un pervertido!? ¡Lo sabía! –gritó en mi auto acomodándose en su asiento para verme– todos los con carácter tiernos son unos sucios en la cama. –Ya... como tú– le aseguré, logrando que Liam se lamió los labios con cierto orgullo. –Mira no te pido que me digas con detalle, aunque si lo haces me gustará aún más, pero dime algo que pueda hacer para retenerlo entre mis piernas y no en el trabajo. –Hm...– pensé– ¿No quieres hacer algo a lo Cristián Grey? – Liam frunció el ceño sin saber a lo que me refería– dices que se irán a París ¿no? –hice una pausa –aprovecha y amárralo a una cama, cómetelo vivo, pero sin golpearlo... a menos que le guste. –Comerlo vivo ¿eh? –repitió con una sonrisa lujuriosa. Parecía que aquello le había gustado, mis palabras le hicieron crear una idea fija en su cabeza, más tarde se reía o simplemente se sonrojaba pensando en mi auto, no sé qué estaría pensando, pero una cosa era clara, no era algo inocente. Miré mi reloj un instante antes de ver como mi jefe miraba por detrás de mí, incluso frunció un poco el ceño, por lo que miré hacia atrás viendo a Taylor y mis labios como cada vez que le veo se curvan con una sonrisa y mi corazón comienza a dar brincos de la emoción. No hay día en el que no me emocione de verlo, miré a mi jefe otra vez finalizando lo que estaba diciendo, esperé a que revisara los papeles que le estaba pidiendo que firmara mientras observaba cada cierto tiempo hacia atrás con cierta impaciencia, quería correr hacia él para besarlo y abrazarlo, pero debía controlarme, ya que estaba en mi trabajo. –¿Quién es? –me preguntó sin aguantar su curiosidad. –Mi novio– le respondí sonriendo. –¿Qué? – me dijo con sorpresa– ¿pero es legal? Parece menor, mucho menor que tú– habló preocupado, yo reí tomando los papeles que acababa de firmar para terminar la negociación. –Le aseguro que es legal, es lo primero que pregunto en una cita– bromeé. –Ah...– respondió más aliviado viéndole– se parece a mi hijo– susurró de la nada– ve, ya no te quito más tiempo. –Gracias– dije caminando en dirección hacia Taylor notando como me buscaba con la mirada. Dejé los papeles donde mi secretaria para que se encargara de entregarlos a la hora indicada y naturalmente a la persona correspondiente, no podía fallar con esos papeles tras ser trámites legales de la empresa, al igual que términos actuales muy importantes, aquellos papeles eran mi actual responsabilidad, mi trabajo dependía de ellos por esta razón me encargaba de que fueran entregados a tiempo. Cuando ya tenía todo eso resuelto tomé mis cosas para por fin acercarme a Taylor quién estaba en las mejores manos, cuando entras a estas oficinas en el primer piso antes de subir aguarda una chica quien pregunta quién eres y para que has venido, dependiendo de tu respuesta te dan una atención de primera, por supuesto que al decir su propósito en la empresa le ofrecieron de todo, café, jugó, pasteles, chocolate y más cosas de ese estilo para que esperara en los cómodos sofás de la sala de espera, cuando me vio no dejó aquel pastel de fresas aún lado para saludarme, más bien se llevó la fresa a sus labios sonriendo con esa sonrisa de "Dame un minuto", por ello me senté a su lado robándole un beso en la mejilla tomando una de las fresas del pastel. –Hm– soltó por ello lo miré, tenía la fresa sobre sus labios buscando que yo mordiera la otra mitad, le sonreí al instante seducido ante la idea de morder aquel fruto. Obviamente giré mi cabeza un poco hacia la izquierda mordiendo la fresa y al mismo tiempo rozando sus labios, iba a darle un beso cuando un flash iluminó mi rostro y el suyo, abrí mis ojos viendo a mi jefe maravillado por su fotografía. –¡Qué tierno! –exclamó– jamás pensé que llegarías a tal punto, lo mandaré a enmarcar. –Señor, por favor, borre eso– le pedí. –¡Ni loco! –me respondió, así que Taylor rio acabando de comer su dichoso pastel– ¿por qué no se han ido aun? –nos apuntó con su cámara otra vez– esto no se ve todos los días– nos sacó otra fotografía. Tomé a Taylor de la mano para irnos, pero no sin antes de recibir cientos de flash sobre mi cara con comentarios de mi jefe diciendo cada vez que sacaba una fotografía un "Wow un diamante en bruto" o "¡Jamás lo esperé de ti!" No era para tanto aunque si lo veía desde su punto de vista tenía razón, nunca había traído a mi pareja a mi trabajo ni tampoco le había pedido que me viniera a buscar, mi jefe pensaba que era un raro que odiaba la idea de tener parejas, ya que justamente nunca había traído a alguien, ni siquiera me ha oído hablar de alguien. No es que no tuviera pareja, Taylor no es mi primer novio, pero desde que entré a trabajar con el señor Adams no pensé en tener una, sólo buscaba líos de una noche, pero tampoco me importaba mucho si no encontraba a nadie, era como si no me sintiera preparado para estar con alguien.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR