Ismael nos observó con una mirada repleta de paciencia. Empezó a nombrar palabras en un idioma que nadie entendía y luego nos pidió el favor de inclinarnos ante él. Me arrodillé al ver que Burbuja lo hacía. Con su mano izquierda tocó mi cabeza y con la derecha la de mi compañera. Sentí que una chispa de electricidad invadía mi cuerpo sin contemplación alguna. Al registrar los ojos de mi compañera, pude notar como por un momento la mirada de la chica se perdía. Nos pidió levantarnos y obedecimos de nuevo. - ¿Qué acabas de hacer? – preguntó Burbuja, quién observaba su cuerpo con incertidumbre. - Como les dije, es un pequeño conjuro que nos permitirá ser invisibles ante los ojos de quien quiera que se encuentre allí. Les contaré un pequeño dato. En los aquelarres, las brujas suelen ac

