Punto de vista en tercera persona
La lucha
Rayna y Ryan estaban uno frente al otro mientras se acercaban a la puerta fronteriza, el aire teñido de tensión. Ambos parecieron perdidos durante los primeros minutos, simplemente se quedaron allí mirándose fijamente a los ojos con lujuria. Mientras estaban allí, sus rostros comenzaron a cerrar el espacio entre ellos, con esto, sus labios se acercaron como para fusionarse en un beso caliente, pero antes de que se hiciera contacto, Ryan rápidamente se apoderó de su conciencia, notó lo que estaban haciendo. estaban a punto de hacer, y rápidamente dio un paso atrás y soltó suavemente su muñeca.
"Rayna, lo siento. No quise arrastrarte así. Sé que me pasé un poco de la raya, pero por favor perdóname", dijo Ryan, con voz suave y de disculpa.
Los ojos de Rayna buscaban respuestas en su rostro, claramente confundida. Su principal preocupación era alejarse del drama, por lo que no estaba exactamente enojada porque él la hubiera arrastrado, pero lo que la confundió fue que él la había sacado en lugar de dejarla ir sola y arreglar las cosas con Clarissa.
"¿Por qué lo hiciste entonces? Podrías haber arreglado las cosas con Clarissa en lugar de hacer una escena llevándome contigo. Quiero decir, ya está bastante claro que ella me odia, y creo que solo lo empeoraste mucho". viniendo conmigo", dijo, sin molestarse en ocultar lo que realmente pensaba.
"Honestamente, no lo pensé bien, para ser muy honesto. Todo lo que quería hacer era sacarte de allí porque sabía que ella no iba a dejar de arremeter contra ti", respondió Ryan con sinceridad.
Realmente no había pensado bien las cosas porque sabía que Clarissa no dejaría de intentar atacar a Rayna, y sabiendo que Rayna tenía poca mecha a pesar de lo tranquila que parecía, decidió que sacarla de esa situación era la mejor manera de mantener la paz.
"No quería que te sintieras irrespetado por venir a verme, especialmente con todo lo que habíamos hablado y la posibilidad de que sus palabras te hubieran molestado mucho", añadió.
El corazón de Rayna se apretó ante la pizca de preocupación que escuchó en su voz. Había estado luchando duro para mantener la compostura, sabiendo que sus verdaderas emociones amenazaban con desbordarse aunque no podía atreverse a expresarlas.
Era consciente de que en el fondo su lobo anhelaba algo más además de hablar con Ryan, pero Rayna estaba decidida a mantenerse firme porque sabía con certeza que no había lugar para ella en su vida, y estaba contenta con eso.
"¿Sabes qué, Ryan? Ahora lo entiendo. Después de conocer a Clarissa, lo entiendo completamente", dijo Rayna, con voz firme a pesar de su confusión interior.
"No tengo intención de interferir en vuestra relación ni causarles problemas a los dos. Si mi padre se molesta por el rechazo, lo único que te pido es que hables con él. Ya sabes cómo puede ser, así que habla con él. Puede que yo mismo no sea la mejor idea. Una vez hecho esto, me encargaré del resto. Pasaremos por la ceremonia de rechazo una vez que él acepte que no somos el uno para el otro, y después de todo, tú y yo podemos. volver a ser enemigos, no puedo ni imaginar la vida sin ser tu pesadilla", explicó.
Por mucho que su lobo estuviera dolido, también creía que ella y Ryan eran demasiado diferentes para estar juntos, y aunque le dolía el orgullo que la rechazaran, logró convencerse mentalmente de que era lo mejor.
Ryan asintió, agradecido por su comprensión, aunque en conflicto por la pesadez que ciertamente sentía en su corazón. "Gracias, Rayna. Prometo que hablaré con Alpha Kavan cuando sea el momento adecuado. Estoy seguro de que lo entenderá".
Rayna no pudo evitar notar el alivio en sus ojos y su lobo se agitó dentro de ella, inquieto y frustrado. Se obligó a parecer que estaba bien, ocultando la tormenta de emociones en su interior.
Con una sonrisa educada, Rayna se despidió de Ryan e intentó irse antes de que sus sentimientos la abrumaran. Cuando se dio la vuelta para alejarse, Ryan la detuvo de repente y extendió la mano para tocar suavemente su hombro.
"Antes de que lo olvide, ¿puedo preguntarte por qué volviste antes? ¿Había algo que quisieras decirme?" Ryan preguntó con genuina curiosidad en su voz.
No esperaba que ella regresara sola, a pesar de que había querido seguirla, y casi se olvidó de preguntarle qué fue lo que la trajo de regreso.
Tomada por sorpresa, el corazón de Rayna latía con fuerza en su pecho y luchó por encontrar una respuesta adecuada. No podía soportar decirle la verdad: que su lobo lo había llamado, anhelando una conexión que no estaba destinada a ser.
No podía decirle que había dejado tontamente que sus instintos ganaran y que quería ver si había una pequeña posibilidad de que él cambiara de opinión acerca de no querer estar con ella.
Por más patético que sonara y por más tonto que se sintiera, culpó de su actitud inusual a su lobo y al estúpido vínculo de pareja. Constantemente tenía que recordarse a sí misma que, antes del descubrimiento, no quería tener nada que ver con Ryan y que cada emoción de celos, desesperación y tristeza que sentía no era su verdadera emoción.
"Yo... no recuerdo qué me trajo de vuelta, honestamente", mintió, mirando hacia otro lado para ocultar su inquietud. "Pero de todos modos, ya no importa".
Ryan estudió su rostro atentamente, sintiendo que había más en su regreso de lo que dejaba entrever. Quería insistir más y descubrir qué estaba pensando ella realmente, pero sabía que ya había tomado su decisión.
Ryan decidió no presionarla más y la dejó ir de mala gana, con el corazón cargado de emociones encontradas. Mientras Rayna se alejaba, se volvió para mirarlo y las últimas palabras que le dijo casi hicieron que se le cayera el corazón a los pies.
"No puedo esperar para rechazarte".
***
Mientras Rayna se alejaba de la puerta fronteriza, Ryan le dio la espalda en la dirección en la que ella se había ido. No podía soportar la idea de dirigirse a su habitación, sabiendo que Clarissa estaría allí y que probablemente estaría enojada con él por irse con Rayna.
El peso de la situación se sentía como una enorme carga sobre sus hombros y no se sentía con ganas de consolar a su novia cuando sus propias emociones estaban por todos lados.
En lugar de eso, se dirigió a su oficina, el espacio familiar que le ofrecía un escape momentáneo del caos al que tendría que enfrentarse más tarde ese día. Mientras se acomodaba detrás de su escritorio, el sonido distante de unos pasos llegó a sus oídos, seguido de un golpe en la puerta.
"Adelante", llamó Ryan, con voz apagada.
La puerta se abrió con un chirrido y Ariella, su Beta, entró en la habitación. Cerró la puerta suavemente detrás de ella, con expresión cautelosa mientras tomaba asiento frente al escritorio de Ryan.
"¿Necesitas algo, Ariella?" preguntó, tratando de sonar sereno.
Ariella vaciló un momento antes de hablar. "No tengo ningún informe o necesidad específica, pero sí tengo una pregunta y realmente me encantaría que me respondieran con sinceridad", dijo.
Ryan levantó una ceja. "Adelante, haz tu pregunta".
Ariella respiró hondo y mantuvo la mirada fija. "¿Por qué Rayna estaba en nuestra manada para verte?"
El corazón de Ryan dio un vuelco porque no esperaba que Ariella preguntara por Rayna, y buscó a tientas una respuesta. Sabía que Ariella era inteligente y no aceptaría fácilmente una explicación vaga. "Ella vino a entregar un mensaje de su padre", mintió, sin estar seguro de si su respuesta fue lo suficientemente buena.
Los ojos de Ariella se entrecerraron, sin aceptar su respuesta. "Rayna no estaría dispuesta a entregarte un mensaje para su padre. Además, incluso si ese fuera el caso, ustedes dos se habrían reunido en la sala de reuniones generales, no lejos de miradas indiscretas como si tuvieran algo que ocultar". ella respondió.
Ryan sintió que sus defensas aumentaban y apretó la mandíbula. No le debía una explicación a Ariella, pero tampoco podía arriesgarse a que ella sacara conclusiones precipitadas.
"Ariella, deja de hacer tantas preguntas", dijo, tratando de mantener la calma.
Ariella, sin embargo, persistió. "Como tu Beta, tengo derecho a saber qué está pasando. Nos enfrentamos a una situación delicada con la alianza entre nuestras manadas y no podemos permitirnos secretos ni malentendidos".
Ryan suspiró, su paciencia se estaba agotando. "Les diré cuando sea el momento adecuado, pero por ahora no estoy listo para compartir nada", respondió.
Ariella lo estudió por un momento, sintiendo su desgana pero sin retroceder. Conocía a Ryan mejor que la mayoría y no era alguien que se dejara convencer fácilmente.
"¿Se trata de Rayna, Ryan? ¿Lo que tuvieron que hablar la involucró a ella?" —preguntó sin rodeos, con voz firme.
Los ojos de Ryan parpadearon con sorpresa ante la franqueza de su pregunta. No esperaba que ella fuera tan directa, pero no pudo evitar responderle.
"Sí, se trataba de Rayna y nuestros asuntos personales", admitió, con la voz teñida de resignación.
Ariella se inclinó hacia adelante y sus ojos buscaron los de él. "Sé honesto, Ryan, ¿es ella quizás tu pareja?" preguntó de repente, tomando a Ryan por sorpresa.
El corazón de Ryan latía con fuerza en su pecho, dividido entre la verdad y el miedo a las consecuencias de admitirlo. Ya había rechazado a Rayna, pero que la gente descubriera que ella era su compañera sólo traería caos, y no estaba seguro de estar preparado para ello.
De todos modos, decidió decir la verdad.
"Sí, ella es mi compañera".