Manual de Guerra para Conquistar a una Loba Julio tuvo suerte. Una de esas pocas veces en la vida en las que los planetas, la Luna y hasta los malditos horarios coincidían. Luna Eleanor aún no se había ido de regreso a su manada. Y cuando Julio llegó agitado a la casa principal, no solo la encontró a ella, sino también a Mónica, a Sandra, a Eda, e incluso a Daniela y Anthony, que justo estaban de visita con su unicornio blanco de peluche bajo el brazo. Lo miraron entrar como si supieran que ese día había algo diferente en su energía. —¿Y esa cara de lobo desorientado? —preguntó Eleanor, dejando su taza de té a un lado. —Necesito ayuda —dijo él, sin vueltas. Mónica entrecerró los ojos. Sandra se enderezó en el sillón. Eda cruzó los brazos. Daniela abrazó a su unicornio. Y Anthony… s

