Capitulo 4

1461 Palabras
Milet sale muy alegre  de su primer día de escuela, camina  de prisa, ya que desea llegar a casa prontamente  y contarle a su familia lo maravilloso que ha sido esta  experiencia, aunque ha sido una sola hora de clases, a  ella le ha  padecido miles de instantes, momentos y vivencias.   — Madre estoy aquí, he regresado a casa— le dice Milet a Nathascha, apenas abre la puerta del Hogar.   —Hola hija, que gusto verte regresar, siéntate que yo te daré un vaso de agua fría, para que tomes aliento y  me cuentes ¿cómo te ha ido? Te estaba esperando anhelosamente — comenta Nathascha.   — Madre, sin lugar a dudas mi primer día de escuela ha sido una experiencia magnífica la maestra como yo te lo expresé antes es un ángel; dulce tierna, cariñosa, comprensiva y muy inteligente.   Mis compañeros me aceptaron, conversaron conmigo, me escucharon y además de eso Mama, ¡vendí todos los dulces! Mañana necesito que me hagas mayor cantidad para poder complacerlos a todos.   — Qué bueno mi amor, es muy gratificante todo eso que me cuentas, ¡me alegro mucho por ti! Y espero que sigas adelante y oraremos por la maestra Daya,  para que siga dando todo ese amor que te está dando a ti, a más personas, también para que siga sana, fuerte y que seas muy feliz. —Si Madre, me parece excelente idea, oraremos por ella. —Por ti también, Para que todo siga fluyendo de la mejor manera posible, que tú puedas seguir asistiendo a la escuela teniendo la oportunidad de aprender todo lo que la maestra te quiera ofrecer.   — Gracias mamá tú también eres una mujer muy dulce, muy trabajadora y muy inteligente, ¡te amo!, voy a seguir adelante, quiero saludar a mis hermanos.   — Prosigue Milet, mientras  yo terminaré el  almuerzo.   La pequeña se dirige a la habitación donde están sus cuatro hermanos jugando,  le otorga un afectuoso saludo a cada uno con un beso y un abrazo; de manera inmediata se incorpora a los juegos. A los pocos minutos la madre los llama a todos para comer ha llegado el momento del almuerzo; Nathascha ha preparado un suculento Pollo tandoori, acompañado de Palak paneer y Naan. Mientras degustan la comida, Nathascha le comenta a Milet.   —Para mañana te prepararé Gulab Jamun, bañados en jarabe de miel y les daré forma de corazón, estoy segura de que los venderás todos.   — Muy buena idea mamá.  Te  apoyo, lo que sí te pido por favor es que aumentes la cantidad, hoy algunos de mis compañeros no pudieron adquirir los dulces que llevé;  porque no me alcanzaron y les prometí que mañana le llevaría a ellos su porción.   —Tranquila hija así será te lo prometo ahora bien te pregunto ¿tienes alguna asignación escolar que realizar para mañana?   — En  realidad no;  sin embargo; voy a practicar la lectura, ya que la maestra Daya  me comentó hoy que haríamos énfasis en ese aspecto, que me ayudaría aprender a leer.  — Me gusta mucho tu entusiasmo; aun de este modo, te recomiendo que esperes a que llegue tu Padre,  que descanse un poco y luego le pidas ayuda con la lectura. Considero que practicar tu sola, no será de gran ayuda, necesitas una guía, una orientación  para que  puedas  comprender.    — Está bien Mamá, esperaré a Papá, sé que  él me ayudará,  igual ya se había ofrecido a hacerlo.       El resto de la tarde transcurrió con tranquilidad en el hogar de la familia Mandal, hasta que llegó el momento de qué Madhur regresara de su trabajo. Llego a casa contento con actitud positiva y ansioso por saber cómo había sido el primer día de clases de su pequeña, Saludo a todos con gran cariño y prontamente se dirige a Milet, preguntándole.   — ¿Cómo te ha ido en este día tan especial?  ¿Cómo fue la experiencia? ¿Te sentiste bien en la escuela?   —Amado Padre, gracias por interesarte en saber cómo me fue,  te repito lo mismo que le dije a mi Madre. Fue un día demasiado especial,  me sentí muy bien;  claro al principio un poco nerviosa, prontamente los nervios se esfumaron;   la maestra y los compañeros me trataron cómo si me conocían de hace mucho tiempo,  hoy escribí un texto desde la pizarra hasta mi cuaderno de notas que con mucho cariño tú me preparaste para este día.   —Qué excelente reporte Milet  y me alegra mucho que te haya gustado, que te hayas sentido aceptada ¡tú entusiasmo me contagias sigue adelante hija!   — Gracias Padre mío, te cuento, necesito un apoyo tuyo ¡por favor Padre no te niegues! Requiero comenzar a practicar la lectura, ayúdame ¿puedes?   — por supuesto que si hija,  solo te pido que me dejes  descansar un poco; luego de eso te dedicaré un buen tiempo a ti con el fin de que practiques la lectura.   Milet sonríe, le da un beso en la mejilla a su Padre y se retira, con el fin de que Madhur pueda descansar. Al transcurrir aproximadamente una hora;  el Padre de Milet cumple lo prometido; se sientan juntos a la mesa y él comienza a explicarle el proceso de escribir pronunciar y reconocer cada letra que conforma el abecedario.   Madhur, va explicando con mucha calma y paciencia a su hija, el significado y pronunciación de cada letra, Milet entiende casi a la perfección lo que su Padre que enseña y aprende rápidamente.   —Milet me sorprende gratamente de tu capacidad de comprensión— expresa Madhur a su hija.   —Gracias Papa, heredé de ti la inteligencia y de Mamá la constancia—responde la pequeña.   —Milet, ¡Dices unas cosas, a veces parecen pensamientos de adulta!   Ya, vamos a dormir, mañana será otro día. Dulces sueños mi amada y hermosa flor— continúa diciendo Madhur   —Hasta mañana Padre, descansa, dulces sueños — le responde Milet.   Al día siguiente Milet, reanuda la rutina anterior; se levanta muy temprano, se prepara realizándose un aseo personal; desayuna y se dirige a la escuela con su mochila cargada de ilusiones y su cesta de dulces para vendérselos  a sus compañeros de clases. Llega puntual, y muy contenta, saluda a todos y se incorpora a al puesto asignado por la maestra Daya. Hoy se siente más segura que ayer, le parece que tiene tiempo asistiendo a la escuela; al llamarla la maestra para verificar cómo ha avanzado en su proceso de lectura, lo hace con seguridad y lee con tan fluidez que la maestra se sorprende.   — Milet, tienes una gran capacidad de aprendizaje, eres una niña muy talentosa; me alegro mucho de que seas mi estudiante, aunque no lo creas estoy aprendiendo de ti— menciona la Docente Daya.   —Gracias, maestra. Mi Padre me ha dicho lo mismo el día de ayer; él estuvo ayudándole por unas pocas horas para que yo comprendiera la lectura y gracias a él y a usted que aprendido mucho en poco tiempo.   —Eres muy especial pequeña. Seguiré ayudándote hasta que pueda, un talento innato como el tuyo hay que explotarlo, aprovecharlo.   — Estoy muy agradecida maestra Daya  por su apoyo; valoraré el resto de mi vida esta oportunidad que usted me está brindando.   — Tranquila preciosa pequeña, yo únicamente te pido que seas constante y que no te rindas; que luches por tus sueños y que sigas esforzándote por mejorar tu vida y la de tu familia.   Ve a vender los dulces, antes de que culmine el periodo de receso, recuerda que luego debes partir a casa sin demora.   —Está bien, así lo haré.   Milet se dirige al patio escolar para vender los dulces; como ya lo esperaba no le queda ni uno en la cesta y resguarda muy bien el dinero para llevárselo a su Madre.   Por  otro lado, la maestra Daya está muy contenta de haber tomado la decisión de ayudar a Milet; se siente satisfecha con la loable labor que está llevando a cabo, sin embargo; siente un poco de temor porque esto lo está haciendo ella sin consultar con el consejo directivo del colegio y si la descubren pueden inclusive hasta despedirla de su trabajo.   Aun de esta manera está decidida a seguirla ayudando más aún cuando se percata de qué esa pequeña niña  tiene una gran inteligencia, casi  puede asegurar que  cuenta con un talento superior. Aún en sus pensamientos, expresa en voz alta.   —Como se gustaría tener una hija como Milet, ella es única, transmite una dulzura, una belleza y pureza interior, pocas veces sentida, sus ojos reflejan la luz que tiene su alma y su verbo que maduro, su presencia irradia energía y  felicidad. Estudiantes como ella, le dan sentido a mi trabajo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR