Heather No me doy cuenta de lo cansada que estoy hasta que Álvarez detiene el coche delante de la residencia. —No entres si no quieres. Le miro, a la vez que me quito el cinturón, y sonrío ampliamente mientras que recuerdo su petición de antes. —Mañana tengo clase. —Te despertaré temprano y te llevaré. —¿Tú no vas a ir? —Tengo que trabajar. Asiento, preguntándome si tendrá tiempo para compaginar los estudios y el trabajo, y si eso no influirá en sus notas. —¿Qué me dices? ¿Duermes conmigo? —Deberías superar esa dependencia que tienes sobre mí. Frunzo el ceño, aún mirándole, y con una sonrisa juguetona en los labios. Y es que, por más ganas que tenga de volver a dormir con él, no podría. No sabiendo que ahora hay sentimientos de por medio (cosa que me asusta) y que Chelsea ronda

