Lizzy intenta zafarse, pero Ben no la suelta, solo tira más de ella y la lleva a la Suite Real. Al llegar tan solo a la entrada, Lizzy ve que todo está hecho un desastre, el cantante está despotricando con su asistente y Ben le dice al oído. —¿Este fue tu trabajo impecable? Porque me acabas de costar una estadía gratis… ¡Y se queda una semana! —¡No me grites tan cerca, que no estoy sorda! —todos reparan en ellos, Lizzy se arregla el uniforme y se aclara la garganta antes de inclinarse hacia adelanta a modo de disculpa—. Lo siento, señor Holster, su cuarto estaba perfectamente arreglado, con las sábanas que pidió, el agua, las toallas, todo estaba en su sitio, limpio y ordenado. No sé qué pudo pasar. —No me interesa la disculpa de una mucama, quiero que el dueño de este hotel me diga cóm

