Becca disfrutaba de un relajante paseo por el campo, deleitándose con la libertad de no tener supervisión alguna, bajo el brillante sol de ese día. Aprovechaba la cálida tarde soleada para observar a lo lejos a los peones y los hermosos caballos, mientras inhalaba el aire fresco y rejuvenecedor de ese lugar finalmente, después de mucho tiempo presa, sintiéndose libre y viva. La noche anterior había compartido una experiencia intensa con Blanca, que había dejado a su cuerpo completamente saciado por la muchacha, de solo recordarlo sus mejillas enrojecieron...Por otro lado, sus labios vaginales estaban medio doloridos de tanto placer que Blanca le había dado con su boca. La había succionado tanto que pensó que se iba a quedar hasta con su misma alma. Una sonrisa de satisfacción se formó e

