-¿Crees que podrás hablarme de tu madre pronto? Vi una foto de vosotros juntos. Estaba nevando. Era muy bonito y me dio ganas de conocer a mi suegra. ¿Cómo era ella? ¿Cómo era? Jayden suspiró y cerró los ojos. Estaba emocionado. -Lo siento. No tienes que hacerlo ahora mismo -me disculpé, dándome cuenta de que podría no haber sido el momento adecuado. -¿Puedes darme un abrazo? -Preguntó, lágrimas amenazando con derramarse de sus ojos. Inmediatamente lo abracé en un cálido abrazo sin pensarlo dos veces. Enterró su cara en mi cuello y yo le pasé los dedos calmantemente por el pelo, mi otra mano masajeando su espalda. -Tenía los ojos azules más bellos del mundo, al igual que tú. Siempre sonreía y difundía el amor. Entre muchos otros talentos, ella sabía cómo amar a papá y a mí incondicio

