Capítulo 31.

940 Palabras

Cassandra asintió lentamente mientras observaba a la chica encargada de una joyería empaquetar un precioso collar de oro blanco con zafiros que acababa de comprar. Desde hacía meses se había refugiado en las compras y el ejercicio extenuante como modo de terapia por su ruptura. Había bajado mucho de peso, en verdad se veía más delgada que nunca, se le marcaban muchísimo los huesos de los hombros, clavículas, omóplatos y costillas, incluso las caderas y los pómulos. Aún así también había cambiado su color de cabello, se había hartado de llevarlo teñido n***o así pues fue a hacerse una decoloración para sacarse ese tinte y quedar con un rubio platinado. (Si, ella era rubia natural). Se había vuelto más hosca con los demás y muy altiva. Siempre mostrándose petulante y con aplomo no deja

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