Al sentir a Fabián entrar Cassandra echó la cabeza atrás por el placer, estaba tan efecto y tan potente que incluso le dolió, pero se aferró a él y alzó las caderas facilitándole el movimiento. Fabián comenzó a moverse con lentitud, mientras paseaba la lengua por toda la garganta de la pobre de Cassandra que no paraba de retorcerse en sus manos. El joven sonrió de medio lado al escucharla tan agitada y con mucha delicadeza se retiró de su interior haciendo que aquella lanzara un quejido de protesta. Entonces Fabián comenzó a lamer el cl*toris con mucha delicadeza, luego comenzó a besarlo apasionadamente haciendo que aquella pegara un grito de placer. Ella enredó los dedos en la cabellera del joven y tiro ligeramente de ella haciendo que Fabián gimiera pero por el dolor. Entonces el le

