Carol había ido al doctor para que le revisara el tobillo y el señor le dijo que su tobillo estaba mejor, que no era tan grave y que en unos días podría volver a caminar con normalidad si seguía todas las indicaciones y tomaba los medicamentos. Ahora, estaba sentada en la sala de su casa viendo la televisión junto con Ana quien había venido a cuidarla ya que Karla y León tuvieron que irse para comprar pintura y demás y seguir arreglando la casa, ya estaba reparada solo faltaba pintar algunas partes para que no se notara el color de la madera quemada. —¿Entonces Carolina fue a la casa de Jair? —Si, así como lo escuchas —afirma Carol metiéndose un puño de palomitas a la boca toda hambrienta. —¿Sabes? No te he pedido perdón por lo de Jair —dice Ana jugando con sus manos. —¿De qué hablas

