—¿Entonces si se quedará? —Me temo que no hay opción —le responde tomando de su lata de cerveza. Cuando Carol salió detrás de su madre las dos fueron al parque y su madre compro unas latas de cerveza, pero claro que la chica no puede tomar así que su madre le compro un tikito de vainilla. —Entonces, ¿es su casa? —No —responde Karla—, bueno si, cuando nos divorciamos y todo ese pedo, se supone que la casa quedó a mi nombre... Pero quedó a nombre de los dos. Así que León también es dueño y tiene todo el derecho de vivir ahí tanto como nosotras. —Idiota —dice Carol bien normal. Solo había llegado a arruinar las cosas— ¿no tenía el ya novia? —Esposa —corrige—, pero ya ves que tu padre es un nalgas calientes y pues se divorció. Carol asiente y disfruta del sabor vainilla... Ese sabor le

