—La, la, la... Cantaba la chica ondulando su cabello y aplicando muchas capas de maquillaje para verse como muñeca de porcelana. —¿A dónde vas hija? —pregunta la anciana sentándose con mucho esfuerzo en la cama. —Iré a tener un novio —contesta la chica aplicando labial rojo. —¿Qué iras a coger un novio? —¡A tener abue! ¡A tener! Carolina voltea los ojos y decide no hacer más corajes para no arruinar el maquillaje. Este día estaba dispuesta a todo. —Usa condón mijita —dice la anciana que tenía problemas auditivos—. En mis tiempos uno era bien ignorante y tonto... —Y todavía —susurra la chica sabiendo que la anciana no escuchaba nada. —Y pues por pendeja me embaracé y salió una chingadera. O sea, tu madre. —Linda historia, pero me tengo que ir. Toma un bolso y se sube un poco más

