—Acosando a una perra ¡Purrum! ¡Purrum! Acosando a una perra... Cantaba en voz baja aquella pequeña frase, pero eso si con mucho ritmo y entusiasmo. Aun tenía la ropa sucia y rota, pero no podía hacer nada por el momento. Estaba detrás de unos arbustos afuera de la casa donde había llegado el camión de las mudanzas, agachada y con mucha atención se encontraba Ana esperando a aquella chica que ni sus luces. Cuando Carol despertó con una cosa que le inyecto el doctor la atendieron enseguida. "Solo era un esguince de tercer grado" había dicho Ana en el hospital y había recibido un buen zape en la cabeza por parte de Carol. Jair se quedó con ella y Juan también haciendo mosca, pero Ana tenía que cumplir la promesa que le había hecho a su amiga, que por su culpa debía estar con unas vendas en

