Cristina se sentó a mi lado, mordiéndose las uñas con el ceño fruncido en el centro de la frente. —Tienes que decírselo a los gemelos. —¿Y si están de acuerdo con su madre? —¿Sigues hablando de eso? ¡Ser rechazada es mejor que ser asesinada! Asentí. —Lo sé, pero ¿cómo se supone que debo contárselo? —Díselo directamente a la cara. Diles que su madre está tramando algo. En serio, no vale la pena correr el riesgo de que te jodan por el resto de tu vida por guardar secretos—me tapé la boca con la mano y respiré profundamente. —Voy a tratar de. —Tienes que. Los gemelos llegaron a tiempo. Mi teléfono celular sonó justo cuando Cristina insistió en que le contara todo. La pantalla mostró el nombre de Liam. –Tendré que irme ahora; Probablemente mi novio me esté esperando. Recuerda lo

