Tomé una galleta de chocolate y me la llevé a la boca deleitándome con aquel dulce sabor, mientras mis ojos no se despegaban ni un momento de la serie que había comenzado a ver. Nunca había sido muy fan de las series, de hecho, me gustaban más las películas, pero debía reconocer que The 100 me tenía en ascuas. —¡Vamos, Bellamy Blake! —dije conmocionada al ver una escena en donde mi personaje favorito luchaba contra otros chicos—. ¡Eso es, hombre! —¿Aurora? —escuché a Oliver fuera de mi habitación, por lo que puse la serie en pausa y me levanté a abrir la puerta a mi hermano—. ¿Qué haces aún en pijama? —preguntó mirándome con curiosidad. —Es Domingo, hermanito, no sé si lo notaste… —dije con una sonrisa inocente—, y además, estoy viendo una serie muy genial, por si te quieres unir —le gu

