—Espero que la próxima semana volvamos a salir juntos, pues debería llevarte a conocer los juegos para adultos que instalaron en el centro comercial —dijo papá con una sonrisa al bajarnos de su automóvil y poner la alarma antirrobos—. Seguro te gustan, es como un paraíso para adultos con alma de niños. Hay trampolines, columpios, piscinas de pelotas… Papá se mostraba muy emocionado ante la idea, cuestión que me hizo albergar una cuota de esperanza, pues pensaba que ahora que yo estaba aquí podríamos retomar la linda relación padre e hija que en algún momento de la vida, hace muchos años, tuvimos. —Me encantaría conocer ese lugar que dices, pues además, aún quedan muchos estrenos que ver en el cine —respondí con una sonrisa emocionada mientras tomaba la caja de donas en mis manos—. Incl

