Ambos subimos hasta el segundo piso de la casa en completo silencio, pues las palabras no eran necesarias en aquel momento. Entramos a mi habitación y le pedí a Finn que se sentara sobre mi cama, mientras yo tomaba el botiquín dentro del baño que había en mi habitación. —Lo siento —susurré al llegar hasta él y sentarme a su lado en la cama—. No pensé que Hunter pudiera hacer algo así… Finn alzó una ceja hacia mí y luego solo negó con la cabeza, haciendo una mueca con sus labios, pero al hacerla, su rostro se empapó de dolor, pues tenía el labio partido debido a la pelea que había tenido con Hunter, y era evidente que le dolía. —Oye, no pasa nada —dijo él de inmediato encogiéndose de hombros—. No es la primera pelea que tengo en la vida, y no creo que sea la última. Además, él se lo m

