Geon: Al entrar al salón y encontrarme que ella estaba allí, mi corazón dio un brinco y mis manos sudaron. No tenía idea de porqué ella me hacía poner así, después de todo era una simple chica. Trataba de prestar atención a las instrucciones, pero mi rostro giraba para mirarla, el destino la había puesto allí. – Será que nos haces el favor y te concentras Se me acercó a decirme Yoon Bon-ho mientras no podía evitar reír a carcajadas ‒ ¿A qué te refieres?, si estoy muy concentrado – le mentí descaradamente, lo menos que tenía ese día era concentración ‒ Yo creo que esos ojitos color de esmeralda te tienen hipnotizado – reía como un estúpido ‒ No seas idiota… – le rezongué, pero tenía razón, esos ojos me tenía mal ‒ Vamos Geon, no has dejado de mirarla ni un minuto,

