—Gary y Frankie entraron en mi vida en un momento crucial, yo estaba perdido, sin rumbo. Hanna había encontrado un buen hombre con el cual se había establecido firmemente y aunque no me encontraba especialmente entusiasmado por lo rápido que iba su relación, sabía y entendía que esos dos se amaban —expresó—. Contemplando eso, me di cuenta de que mi papel como su protector se había acabado, ella ya no me necesitaba más a su lado de esa forma porque tenía un hombre en ese lugar en quien confiaba y amaba, alguien en el que podía apoyarse y llorar, ser feliz. Tomando una bocanada de aire, observó el cielo. —Aunque estaba feliz por ella, eso me dejó un sentimiento… Vacío, solitario —torció sus labios—. Una parte de mí se sintió hasta de cierta forma traicionada porque mi hermana me estaba cam

