Capítulo 42— Hasta mañana Narrador Tras un largo día de trabajo, Nebra se dirigía a casa, se sentía agotada por lo que su cuerpo pedía una ducha con urgencia. Ingresando al edificio, desvió su vista a un lado y allí la vio, sentada en uno de los sofás del lobby, su primer instinto fue fruncir el ceño. ¿Qué hacía Dalia allí, porque no la había llamado para avisarle que iría? Se acercó de inmediato. —¿Dalia? Su hermana levantó la vista, y su expresión la alarmó. No era tristeza, era vacío, como si todo el peso del mundo le estuviera cayendo encima. —No quiero estar sola esta noche —dijo Dalia en voz baja. Nebra no preguntó nada. No allí, no en ese momento. —Vamos arriba. Dalia asintió, poniéndose de pie. Su caminar era pesado, sin energía, y Nebra sintió cómo una punzada de inquietu

