Cuenca- Ecuador. Días después. Paloma, con torpeza trataba de colocarle los zapatos a Dulce María, el día tan temido por ella había llegado. Ese día los pequeños iban a conocer a su verdadero padre. —Permíteme ayudarte —solicitó el doctor Serrano al verla tan nerviosa. Diego colocó los zapatos a Dulce, mientras Alejandro, ya estaba listo. Paloma, al ver a sus niños tomó una gran bocanada de aire, cogió a cada uno de sus hijos de la mano para salir del departamento e ir al parque en donde se habían citado con su papá. Iván llegó temprano a Cuenca, no sin antes estar pendiente de la situación de Olivia, caminaba por el parque de un lado a otro, se pasaba las manos al cabello, miraba su reloj, bebía agua embotellada a espera de sus hijos. El corazón de Iván, se detuvo de golpe cuando

