Días después
Lucia.
Cada vez que decidimos escaparnos, vamos a cualquier lugar, mi mente solo piensa en que nuestro amor va unido de la adrenalina en nuestra sangre.
Que fuerte es el amor, te vuelve capaz de hacer todo tipo de locura, mi vida siempre fue simple, aburrida, incluso considerada correcta.
Hasta que llegó él, mi razón de querer vivir aventuras día a día, mi motivo a romper las reglas sin importar nada.
No puedo parar de imaginar que haremos ahora, igual regresaremos antes de que termine la jornada de clases, así que se debe aprovechar cada minuto al máximo.
Estar a su lado es increíble, amarlo más no puedo.
La confianza que se ha creado entre nosotros es maravillosa, su cariño y su belleza es lo mejor que me ha podido pasar.
Algún día tengo que despertar de este sueño que solo en mi cuarto he podido crear, mi amado, debido a la distancia que se ha forjado a causa de mis padres, vernos es difícil...
Nunca había sentido tanta impotencia como ahora...
Sus besos, la calidez de sus labios, su espalda ancha, su cabello y como no olvidar el hermoso brillo de sus ojos al verme, esos detalles tan pequeños de él que simplemente me hacen perder la cordura.
Hoy he decidido ir a verlo en casa de su amigo Kelvin, queda a 3 cuadras de aquí, no creo que sea algo difícil.
Mis padres salieron y regresan a las 11 de la noche, creo que si tengo tiempo de ir y venir sin que se den cuenta.
Me coloco un pantalón azul oscuro y una blusa con mangas largas de color n***o, siento que con estos colores no se darán cuenta que soy yo.
Bajo de mi habitación para ir a la sala, cuando llegó mi hermana esta viendo una película de terror y comiendo palomitas de maíz, muy tranquila como de costumbre.
Desde que comenzaron las clases hemos pasado más tiempo solas en casa, mis padres debido a que trabajan en una universidad, tienen un horario bastante apretado.
Paola es muy tranquila, así que aprovecha siempre ese tiempo para disfrutar su soledad, viendo películas o una serie, practicando peinados en ella misma o ver vídeos de maquillaje, y bueno desde que estoy con Nolan, me ayuda cada vez que me escapo para que no me descubran.
Quiero que seamos así de unidas toda la vida.
—Paola, voy saliendo, cualquier cosa me llamas, trataré de ir lo más cautelosa posible, que nadie me vea — le digo algo nerviosa.
— ¿Estás segura de querer ir? Puede ser muy peligroso si te descubren — pregunta mi hermana algo desconfiada de la idea.
— Tranquila, si algo pasa o mami llama le dices que estoy dormida, luego me envias un mensaje para yo regresar de inmediato, sé que tienes miedo, yo también, pero necesito verlo. — dije desesperadamente.
— Bueno vete, pero estás pendiente de ese teléfono por favor — dice seria y se acomoda aún más en el mueble.
Salgo de la casa con cuidado de que mi vecina no me vea, es muy chismosa y la verdad me saca de quicio a veces.
Llego a la segunda calle, se que estoy a poco de ver al amor de mi vida, voy pasando cerca de una cancha de baloncesto y todo está súper oscuro.
De repente entra temor en mi, la poca luz de esta noche hace que me de miedo el caminar por aquí sola.
Nunca hay que pasar por alto un mal presentimiento, así que comienzo a caminar rápido para salir de esta calle y entre más rápido dirijo mis pasos, más lejos siento el final.
Me faltan solo unos 10 metros para cruzar en la esquina y llegar a la calle de la casa de Kelvin, el amigo de Nolan.
De pronto, como fantasmas de película, salen 4 hombres muy altos y con una mirada que genera terror.
— ¿Qué hace por aquí una niña tan linda? Es muy peligroso caminar sola de noche — dice uno de los hombre.
El tiene una gorra color rojo y su piel es tan morena que no alcanzó a distinguir como es realmente.
— Es cierto, deberíamos acompañarte para que no te sientas solita y desprotegida — dice otro en manera de sarcasmo.
No sé que hacer, estoy caminando pero ella me siguen y hablan, las piernas me tiemblan de miedo, me llegan tantas ideas horribles a la cabeza.
Debí decirle a Nolan que me esperara aquí...
— Pero no te vayas, quédate un rato con nosotros — dice uno de ellos y me jala por el brazo.
— ¡No me toques! — grito y quito su mano de mi brazo.
Entre en pánico, correr fue lo primero que me vino a la mente.
Acelero mis pasos lo más que puedo y comienzo a correr.
— Tan linda y odiosa — gritan burlándose
Cuando llegó a la esquina y cruzó, veo la casa de Kelvin a solo unos metros.
Por fin me alejé de esas personas horribles, quien sabe que cosas asquerosas estarían pensando hacer, no se si contarles cuando llegue lo que me pasó, pero de algo si estoy segura, no voy a volver sola por esa calle, debe haber alguna otra manera de regresar.
Me acerco al frente, justo antes de llamar en la casa, volteo para observar a mi alrededor y saber que nadie me está siguiendo.
Logro ver un auto pasar y dentro en el asiento de copiloto, alcanzo a ver la cara de mi madre mientras va hablando.
¡No puede ser!
¡Si no estoy en casa ahora me va a matar!
Mi corazón se aceleró a todo lo que da, sentí que me iba a morir de solo imaginar que ella llegara primero que yo.
Comencé a correr de nuevo con todas mis fuerzas, no me importaba nada, la verdad estaba muy arrepentida de no hacerle caso a Paola cuando me cuestiono la idea de venir.
Esas 3 calles por las que vine las senti como si hubieran sido 1 sola.
La velocidad con la iba era tanta que hasta había olvidado el porque salí de mi casa.
Llego y veo que no ha llegado, seguro fueron a otro lugar y después vendrán a dejar a mi madre aquí.
Toco la puerta con violencia.
—¡Paola abreme! — grito exhausta por todo lo que he corrido.
— ¡Ya voy! — abre la puerta.
— ¿Que te pasó? ¿Estás bien? Dime por favor que nadie te vio — dice preocupada al ver mi cara
— ¡Me paso de todo! Rápido acompáñame a mi habitación para cambiarme de ropa, vi a mami cuando estaba a punto de gritar en la casa de Kelvin, casi me muero, pero ella no me reconoció de hecho iba distraída hablando con los demás que estaban en el auto.
— Ve a cambiarte antes de que ella llegue para no sospeche de nada, estás sudada, mejor te das una ducha, se verá más casual. — dice Paola nerviosa.
Subo a mi habitación y me quito la ropa, la coloco en la cesta de ropa bien en el fondo, me dirijo al baño y me doy una ducha en el menor tiempo posible antes que llegue mi madre.
Salgo del baño y busco una pijama súper cómoda, coloco mi celular a cargar, y lo dejo apagado para no ver los mensajes de Nolan...
Como nunca llegué, espero no se preocupe o moleste por eso.
Escucho a mi hermana abriendo la puerta, bajo rápidamente y si... en efectivo, era mi made.
—Hola mis niñas, ¿cómo la pasaron el día de hoy? De seguro se vieron todos los estrenos de películas hoy. — saluda mi madre con cariño.
— Estuvimos muy bien, un día tranquilo como siempre mami.— Responde Paola.
— Me alegro, hoy me dijeron que me podía ir antes del horario porque había un evento por los que se estaban graduando. — Dice mi madre con cansancio en su voz.
Nos sentamos mi hermana y yo en los muebles de la sala a usar el celular
Estar aquí me relaja, acabo de vivir el momento de más estrés y presión de mi vida
Dormir aquí un rato me ayudará a olvidar todo esto...