Capítulo 28.

2499 Palabras

Eros D'Angelo. Aulló con fuerza al pasar por el territorio de la manada de los leones. Todo está en silencio, su respuesta no se tarda en llegar, sonrió con agradecimiento aunque él no pueda verme. Le demos una a este alfa. Diego se adelanta saltando, frena oliendo por todos lados. Me detengo oliendo, gruño mirando a ambos lados, al salir de este bosque nos adentraremos en el territorio de nadie y hay muchos demonios sueltos, esto debe ser culpa de ese bastardo. Diego y yo nos damos una última mirada asintiendo. Empezamos a correr miró por el rabillo del ojo y salto encima de Diego arrancándole con mis manos la cabeza a uno de ellos, seguimos nuestro camino. Freno de golpe y rápidamente Diego y yo nos agrupamos. Maldición nos tendieron una trampa, nos llevaron justo por dónde ellos

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