Eros D’Angelo. Cierro mis ojos recostando mi cuerpo en la pared. Maldición. Aprieto con fuerza mis manos hechas puños, ¿Es tan difícil estar en paz? No debimos volver, ambos estamos bien allá en la cabaña. No, no me alejaran de ella, no lo harán, primero los mato antes de que me alejen de mi Janelle. Sé cómo se siente, también me siento vulnerable y confuso, siento sus sentimientos se cuan mortificada está en estos momentos, por eso lo mejor es que cada uno esté solo, creo que eso es lo mejor. Debo hablar con esa maldita mujer, ahora que estoy solo. Debo hacerlo. Al bajar las escaleras un olor conocido me hace detenerme. Inhaló profundo llenando mis pulmones, miel. Además del olor de mi mestiza este olor me es también agradable. Camino hacia la cocina y siento mi corazón salir a v

