El trayecto hasta el estudio jurídico era corto, no más de 15 minutos. Mérida optó por sentarse en el asiento trasero, necesitaba respirar como había aprendido años atrás luego del incidente con el vidrio. Mientras tanto, Carla y Tomás mantenían una charla amena, llena de bromas y cotilleo. Tomás no podía creer que Carlos había estado enamorado de Carla y viceversa. Debían aprovechar este fallido romance para convencer a Carlos de acceder a los cambios de las cláusulas. - Haremos lo siguiente Carla. Primero iremos los tres a mi despacho, mi secretaria le anunciará a mi padre que estoy en el edificio. Iré a su oficina y le comentaré que me encontré con Mérida y con usted en el lobby. - ¿Estás seguro que es buena idea decirle que estoy ahí? - Conozco a mi padre en lo personal y lo labor

