Ella miró a Marie con una sonrisa sarcástica. -Creo que nuestros gustos son más similares que el sitio al que vamos a relajarnos, Marie- dijo burlona y Mónaco respiró hondo viendo que alguien se acercaba y recordando lo mal que debía lucir. Aunque no lo quería tenía que decirlo. -Pasa, Natalia, hablaremos dentro- dijo apartando con cariño de la puerta a una anonadada Marie. Mónaco corrió a vestirse mientras Marie, que usaba una camiseta suya bastante grande y a quien Natalia miraba con recelo, no sabía cómo tratar a su invitada - no invitada. -Yo… No tenía idea de que tú eras la mamá de Tempesty- reconoció Marie mientras Nat quitaba un cabello de su rostro. -¿Y cómo saberlo, no?- replicó con odiosidad, pero al notar el silencio de Marie, la miró. La chica parecía sinceramente preocup

