23 ―La respuesta es no, igual que la primera vez que me lo has preguntado, y la segunda, y la centésima. Era no entonces y sigue siendo no. Me pareces de lo más mono, pero no me interesa ser tu amante, o tu compañera, o lo que sea que lo llames ―dijo Ariel con un suspiro de exasperación. ―Mi conexión ―respondió una voz grave y divertida. ―Lo que tú digas ―murmuró Ariel con la voz más cursi que podía poner―. Ya tengo un compañero. ―Sí, pero no parece querer despertar. Me parece justo decir que yo nunca me resistiría a despertarme contigo ―contestó la voz. ―Voy a tener que hacerte daño de verdad para librarme de ti, ¿verdad? ―se rio Ariel. ―Se me ocurren maneras menos dolorosas de convencerme de que me vaya ―flirteó la voz. ―Tan pronto como pueda salir de esta cama te mataré ―gruñó Ma

