15 Ariel pasó la semana siguiente intentando evitar a Mandra todo lo posible y al mismo tiempo desentrañando todas aquellas emociones confusas que la habían invadido. Todas las noches se iba a dormir en el dormitorio de invitados y todas las mañanas se despertaba de nuevo entre sus brazos y en su cama. Mandra no había vuelto a hacer ningún comentario sobre la presencia de Lacito y Precioso en la cama con ellos. Ariel había llevado a Lacito al jardín y lo había soltado, pero cada vez que se daba la vuelta el pequeño Lacito volvía a aparecer en sus habitaciones; al final había dejado de intentar averiguar cómo acababa siempre dentro de nuevo y simplemente pasó a disfrutar de la compañía de ambas criaturas. Abby y Zoran se habían marchado. Hacía un par de noches se había celebrado una cena

