Capítulo 18-2

565 Palabras

Mandra salió de la cama a la mañana siguiente y miró a su agotada compañera, sonriendo de oreja a oreja cuando esta roncó suavemente. No le había mentido al decirle que la tomaría una y otra y otra vez, y al fin habían caído dormidos hacía únicamente una hora. Mandra mismo estaba acostumbrado a no dormir mucho, pero había aprendido a las malas que su compañera no reaccionaba demasiado bien si no disfrutaba de un sueño adecuado. Había intentado despertarla temprano en más de una ocasión durante las últimas cuatro semanas, y con ello solo había conseguido tener que hacer frente a golpes dados a ciegas. Había aprendido que resultaba mucho más seguro abrazarla cuando intentaba despertarla; Ariel normalmente daba primero un puñetazo para despertarse después… si es que se despertaba. «A veces s

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