Skiler y yo abrimos la boca sorprendido al ver la habitación donde dormiriamos estos tres días que nos hospedariamos en el hotel. La habitación era muy elegante, esas cortinas se veían más caras que mi casa, tenía un espacio considerablemente grande, cortinas blancas con bordados dorados, dos camas de un solo cuerpo con sábanas blancas también, dos sofás individuales. Todo lucía cuidado, limpio y super caro, sobre todo caro. No sabía que el director tenía un hermano rico con un super hotel de cinco estrellas. - wow - dijo Skiler a mi lado muy sorprendida. No la culpo, yo estoy igual. - me siento una celebridad - Skiler soltó una carcajada y asintió tirándose sobre la cama. - muy cómoda - dijo en un suspiró. Ignoré a la chica que se revolcaba en la cama repitiendo lo cómoda que era

