Caminando por el pasillo de la escuela me doy cuenta lo mucho que no extraño a mi escuela anterior y es de verdad que no extraño que me miren como si me hubiera salido un tercer ojo o un cuerno en la frente. Skiler tenía que entregar unos reportes al director así que me dijo que me fuera adelantando a la cafetería y yo claramente no refuté porque en serio me estoy muriendo del hambre, mi estómago está a dos de tragarse a sí mismo.
Escuché un bufido de cansancio cuando pasé por el gimnasio y como buen chismoso que soy me asomé para ver quién era. Abrí los ojos sorprendido cuando vi que era Jason, su cabello corto estaba mojado del sudor, tenía puesto el uniforme del equipo de básquet así que supongo que acabaron de entrenar y él se quedó a practicar un poco más.
No había notado lo sexy que era su trasero, son como dos grandes y apetitosas manzanas que me dan ganas de mor… ¿Qué? ¿Por qué pienso en eso justo ahora? nunca me gustó traseros y mucho menos saborearlos ¿es esto alguna clase de gay panic? Creo… creo que me gusta el trasero de Jason, no hay otra explicación. Antes de poder darme cuenta estaba caminando hacia adentro del gimnasio, casi podía escuchar la música de suspenso en el ambiente, me escondí detrás de los implementos de gimnasia era la mejor vista que tenía. Su espalda ancha se veía a la perfección desde este lugar, veía como jugaba con la pelota y corría de un lado a otro, su respiración agitada y los constantes suspiros de cansancio.
Me apoyé mal en una de las colchonetas y esta de rodó haciendo que cayera de cara en el suelo. Genial, tras que soy feo de cara me voy a quedar sin nariz, pareceré Lord Voldermort solo que asiático.
– ¡demonios, pastelito! – exclama asustado. No me había acordado de ese pequeño detalle –
– eeeh y-yo… – balbuceo con las mejillas sonrojadas. Jason parece ignorar ese detalle y me ayuda a levantarme mientras suelta varias maldiciones. Él se ve realmente preocupado… por mí. No puedo evitar sentirme apenado, después que revisó a ver si no tenía alguna herida grave o golpe del que deberíamos preocuparnos –
Sonrío como a un niño que han pillado comiendo un dulce que anteriormente le dijeron que no podía comer. Jason separa sus manos de mis brazos y me mira con los ojos entrecerrados y una sonrisa socarrona que decía “te atrapé” bueno, no me atrapó, casi me quedo sin cara por andar de chismoso y pervertido.
– ¿tienes algo que decir, pastelito? – el tono que utilizó hizo que la piel se me colocara como la de una gallina, tan profunda y con deje de diversión que no pasaba desapercibido. Admito que si me hubiera hablado así así dos semanas me habría hecho en los pantalones –
– Cristóbal Colón no es ningún héroe – respondo de forma nerviosa –
– ¿Qué? – suelta una fuerte carcajada y yo no puedo evitar suspirar como un chico enamorado en mi sitio, tiene una de las sonrisas más bonitas y sexys que jamás he visto en mi vida. Su sonrisa es como estar navegando por el mar bajo un cielo completamente despejado lleno de estrellas, las olas bailando con delicadeza de un lado a otro, mientras se escucha un lindo acorde de guitarra – ya… – habla una vez que logra calmarse. Sacudo mi cabeza saliendo de mi burbuja de pensamientos, Jason provoca que mi cuerpo se sienta caliente y mi estómago hormiguee de forma rara ¿o será solo que tengo hambre? – en serio, pastelito ¿Qué hacías espiándome?
– n-no estaba espiándote… – miento con descaro ganando una mirada incrédula de parte – mucho – él vuelve a sonreír de esa forma que hace que mi estómago hormiguee y vea todo más brillante. Su sonrisa es simplemente perfecta –
– digamos que te creo – se acerca de forma increíblemente peligrosa, viéndome de esa forma que no logro explicar – entonces qué haces en el gimnasio a esta hora ¿no deberías de estar en la cafetería?
Buen punto.
– so-solo iba pasando y escuché un ruido – explico de forma atropellada –
Siento que mis mejillas explotarán en cualquier momento de la vergüenza y él solo me observa con sus brillantes y perfectos ojos de forma divertida. De momento da un paso hacia adelante quedando más cerca de mí, mis piernas de pollo tiemblan a la expectativa de lo que va a pasar. Levanto la cabeza, ya que mis poderosísimos 1.65 de altura no me dejan verlo frente a frente, él no despega su mirada de mi rostro y yo no despego mi mirada de sus ojos que brillan de una manera inquietante viéndose más azules que verdes de momentos. Su rostro se acerca al mío y mi corazón se detiene por milisegundos, algo dentro me dice que huya lejos de ahí que solo se burla de mí, pero otra parte me dice que me quede a ver qué es lo que pasa.
– eres muy bonito, pastelito – murmura con la voz más gruesa de lo normal. Mis mejillas se sonrojan de forma curiosa, siento un tirón en mi entrepierna y mis pantalones negros se sienten apretados de repente específicamente en esa zona. Sus ojos me miran como si no quisiera perderse ninguna reacción de mi parte – demasiado bonito para tu propio bien.
Saco algo de valor de quien sabe dónde y levanto mi rostro por completo dándole una mejor vista a Jason de mi cara, él sonríe con la boca cerrada y lleva su mano derecha a mi rostro acunando con delicadeza, mi corazón está hecho un enredo de emociones. No sé cómo reaccionar, nunca había estado en una situación parecida y menos con un hombre.
¿me gusta Jason?
Mi corazón nunca había estado acelerado así por una chica, ni siquiera me veía en una relación con una, Skiler es muy bonita y buena persona, pero nunca he deseado tener algo más que una amistad con ella.
¿entonces por qué quiero que su hermano me bese en este preciso momento hasta dejarme sin aire y con las piernas temblorosas como leo en los libros de romance? ¿me gustan los chicos entonces?
¡oh dioses! ¡me gustan los chicos!
¿Cómo le diré a mi tía que nunca tendrá nietos de mi parte? Bueno no está cien por ciento confirmado ¿Qué pasará si Jason me besa? ¿sentiré las famosas mariposas en el estómago? ¿será que Jason en verdad me gusta o solo estoy confundido? Solo me gusta su estúpida sonrisa que parece brillar más que mi futuro y esos ojos que me miran como si fuera la cosa más interesante que ver en el mundo, junto con esos brazos que hacen que mi boca se haga agua y también esas inmensas ganas que me dan que solo me mire y me sonría a mí de esa forma tan bonita como suele hacerlo él.
¡oh dioses, me gusta Jason!
– ¿en qué piensas? – pregunta acariciando mi mejilla de forma distraída – no estarás tenido un gay panic ¿o sí? – aparto mi mirada avergonzado tratando de no caer ante esa socarrona sonrisa de medio lado… olvídenlo ya caí y ni me di cuenta –
– e-es solo que… que esto es nuevo para mí – susurró tratando de tirarme en el suelo y hacerme bolita hasta que se vaya y se mude de país –
– ¿Qué es nuevo para ti? – susurra aún más cerca de mi cara. Está tan cerca que puedo oler su rico aroma varonil y sentir su pecho bajar y subir de forma rápida ¿también está nervioso? – ¿Que un hombre te acorrale de esta forma o sentirte raro porque un hombre te acorraló de esta forma?
– a-ambas – contesto volviendo a verlo a los ojos levantando un poco mi cabeza –
Sus facciones son muy bonitas y ahora puedo notar el lunar que tiene debajo del ojo izquierdo, creo que es el único que tiene en toda la cara, su piel es muy hermosa casi siento envidia de lo bien cuidada que está. Él sonríe acercando su rostro aún más al mío, tanto que nuestras narices rozan. Mi corazón hasta este momento ha sufrido diez paros cardiacos. Su respiración agitada choca contra mis labios de forma delicada. Mis ojos se desvían a sus labios y no evito relamer los míos, sus labios se ven mojados y brillantes… quiero saber a qué saben, quiero que me bese.
Veo que abre su boca para decir algo, pero es interrumpido por el sonido del timbre. Se separa de mí con una mueca de fastidio y habla – ¿Qué harás el sábado? – pregunta jugando de forma distraída con el balón de básquet –
Aquella pregunta me desconcierta un poco ¿acaso él está interesado en cortejarme?
– n-nada, tal vez ayudar a mi tía en la cafetería.
– ¿quieres ir al cine conmigo en la noche? – pregunta de forma tímida ¿y dónde está el macho azotador de hace tres segundos? –
– cla-claro – sonríe asintiendo – bueno yo… me tengo que ir – señalo hacia donde está la puerta. Él sonríe satisfecho y asiente – nos vemos.
Antes de poder reaccionar me acerco a él y dejo un beso en su mejilla, dejándolo petrificado en su lugar, justo como la primera vez que salimos. Salí corriendo del gimnasio con mis mejillas sonrojadas y mis piernas temblorosas, corriendo lo más rápido que podía hacia los baños. Cuando llegué cerré la puerta tras de mí y solté un chillido de emoción ¡lo había vuelto a besar en la mejilla! Solté un gemido cuando sin querer rocé mi entrepierna con el lavamanos. Bajé mi mirada confundido y mis ojos casi salen volando cuando veo la inmensa carpa que hay en mis pantalones… tengo… una… erección. Nunca esto me había pasado y eso que leo muchas cosas eróticas ¿Jason provocó esto? Bueno ya está confirmado, solo falta que lo confirmen. Quito toda mi ropa, gracias a los dioses los baños tenían ducha. Llegaré tarde a la clase, pero tampoco voy a llegar con una erección. Abro la regadera dejando que el agua fría haga su trabajo, ya me estaba doliendo ¿Que por qué no me masturbo hasta que se baje? No me gusta, es antihigiénico y sucio, nunca haría algo como eso.
Me gusta Jason… ¡me gusta Jason! Y al parecer yo le gusto a él también o eso quiero pensar para no estar triste.