ALEJANDRO SMITH
Quise hacer esto por las buenas. , por primera vez quise poner en marcha mi plan sin necesidad de usar la fuerza pero es más que obvio que a esta niña le gusta hacer las cosas más complicadas.
A Alejandro Smith nadie le dice que no.
Al darme cuenta que esa cría se habia escapado del restaurante, no tiene otra opción más que irla a buscar.
- Thomas, necesito urgentemente ir a dónde ella. Es muy probable que esté en su casa, así que está vez iremos a por ella, igual quiero que le hables a su tía, depósita un millón y medio de dólares y dile que es por lo de la casa de igual manera hazle saber, que si sobrina me pertenece. Digo y Thomas solo asiente.
Subimos a la camioneta y nos dirigimos hasta llegar a la casa de Mariana.
entro sin pedir permiso dejaré la cortesía de un lado y haré las cosas a como me lo enseñó mi padre.
Al entrar subo hasta llegar a la habitación de Marina. Entro con mucho cuidado. Me percaté de la ropa que está tirada en el piso. el ruido del agua cayendo en el baño me avisan que Mariana se está bañando. Sin pensarlo mucho entro de golpe al baño. Ella al darse cuenta que estoy ahí grita del susto.
- ¡ Quise hacer esto por las buenas niñas estúpidas, pero tú hiciste las cosas peor ! Le digo mientras le apunto con. mi arma. Ella me mira pidiéndome compasion.
Ese maldito cuerpo perfecto me llama. Tiene unas curvas que enamoran. Me acerco hasta llegar a dónde está ella y la tomo del cabello. La jalo a rastras para sacarla del baño.
La llevo arrastrando por todo el piso. Ella me grita y me importa que la suelte.
- ¡ Por favor ! déjame ir, haré lo que quieras pero no me lastimes. Me dice entre sollozos.
- No. Tus oportunidades de hacer las cosas por las buenas han acabado.
- Al menos déjame poner algo de ropa. No saldré así. Me dice y de nuevo vuelvo a ver su cuerpo. Es hermoso. Sin duda lo mejor que he visto.
- No. Le digo nuevamente y la hago bajar las escaleras lo más rápido posible.
Conforme vamos bajando las escaleras veo como Thomas voltea a ver a otro lado. Sin duda alguna me demuestra su lealtad con aquel acto. La subo a la camioneta empujándola al fondo de esta.
- ¡ Estás loco ¡ ¿ Cómo se te ocurre tratarme así ? Me dice entre gritos. Se me viene encima intentando golpearme.
Rápidamente la jalo del cabello y le doy una bofetada.
- Deja de querer ser aquella potra indomable. Por qué ha llegado quien te dome. Le digo y ella comienza a llorar.
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Hemos llegado a mi mansión. Thomas deja la camioneta estacionada justo enfrente de la puerta.
Al momento de bajarme me doy cuenta que Isadora nos está esperando. ella trae una bata de baño en las manos para que se la ponga a Mariana.
- Tome señor. Es para la señorita. Me dice
- Gracias.
Ella se da la vuelta y la veo negando mientras va caminando.
Me doy la vuelta para mandarle la bata de baño a Mariana. Ella al sentir la bata de baño caer se asusta un poco.
- Ponte eso rápido ¿ O es que quieres que te baje de la camioneta sin ropa m Le pregunto y ella niega con la cabeza.
La veo bajarse de la camioneta con la bata puesta. Se queda quieta al darse cuenta que estamos en el mismo lugar de aquella otra noche.
- ¡ Bienvenida a casa ! Le digo y ella me mira con asombro.
- Estás loco. Esta no es mi casa. Me dice molesta
- Mariana. A partir de ahora me perteneces. Le digo para darme la vuelta. - No intentes escaparte de aquí porque te irá muy mal.
- ¿ Que vas a hacer ? ¿ Vas a matarme ? Me grita.
- No. Matarte sería premiarte para que puedas estar con tus padres. Y yo no pienso hacerte ese favor. Te tendré conmigo para siempre. Te trataré de lo peor que lo único que querrá hacer es que te mate, pero no conseguirás lo que quieres. Le digo
- Thomas, llévala a la habitación donde se quedará. Le digo y el asiente.
Subo a mi habitación, entro al baño para poder ducharme.
estoy bajo el agua dejando que las gotas chequen con mi cuerpo no logro sacarme de mi cabeza que haya imagen en donde la vi desnuda sus pezones rosados su cuerpo tan perfecto esos senos firmes, sin duda alguna ella no ha sido tocada aún. Acto que sin duda me pone más , que duró.
Solo puedo imaginarme haciéndola mia. Se que después de eso, dejare d pensar en ella. Lo se muy bien.
Salgo de la ducha con una toalla envuelta cubriendo la parte baja de mi cuerpo.
Necesito tenerla ahora mismo.
Salgo de mi habitación y camino por el pasillo hasta llegar donde está la ahora habitación de ella.
Entro a su habitación, ahí se encuentra ella tirada en el suelo. Se encuentra llorando en posición fetal .
Camino hasta llegar a dónde está ella y la jalo sin pensar. La hago levantar se.
Ella solo me mira a los ojos. Intenta dejar de llorar, se que quiere hacerse la fuerte. Me acerco a ella para besarle, pero ella me lo impide.
- ¡ Aléjate de mi degenerado ! Me grita y me da una cachetada.
El coraje me invade. Comienzo a sentir como un calor se apodera de mi.
Me abalanzó sobre ella y comienzo a besarla de manera brutal. Ella intenta alejarme pero le es inútil. Sentir sus labios es de otro nivel.
La empujo sobre la cama me tiro encima de ella y sigo besándola. Me separó de ella al sentir que me falta aire
- ! Eres un desgraciado infeliz me entiendes !
- Lo se, pero este desgraciado te hará sentir como una mujer. Le contesto
- Lo lamento mucho. Ya me han hecho sentir como una. Tu solo me harás sentir asco. Me grita y me escupe.
Al escucharla decir que alguien más ha estado dentro de ella me molestó aún más.
Cegado por la ira rápidamente desamarro su bata de baño dejándola totalmente desnuda expuesta para mí con una de mis manos tomo las dos manos de ellas y las alzo hacia arriba comienzo a jugar con sus senos mordiéndo chupando y besándo los la escucho llorar y sé que debería sentirme mal por eso pero en este momento solo tengo algo en mente y saciar mis ganas.
Ella llora y me súplica que pare. Pero es inútil que intente hacerme entrar en razón. Si alguien más la hizo suya. Yo le demostraré lo que realmente le hará un hombre.
Me quitó la toalla de baño quedando desnudo para ella. Abro sus piernas. Lo hago con dificultad ya que ella hace las cosas más complicadas.
De un solo movimiento entro en ella. Con mucha rudeza comienzo a penetrarla. Lo hago una y otra vez hasta que me percaté de lo apretada que está. Ella me ha mentido. Era virgen.