Me recosté boca abajo en la cama, Gerard alejando sus manos de mi cabello, sintiendo sus labios en mi nuca, cerré los ojos, entregándome a esos delicados besos en mi piel, haciéndome estremecer. Gerard tocó mi piel con sus labios por cada botón que desabotonaba. Cuando me quité todos los botones, deslizó su mano dentro de mi vestido, empujando lentamente la tela para revelar mis dos hombros. —Gracias por ayudarme—, dije, tratando de levantarme de la cama. Pero no me dejó levantarme, Gerard se puso de pie, me quité el vestido dejándome solo con la fina lencería que llevaba, comenzó a desabrocharse el pantalón sin dejar de mirarnos a los dos a los ojos, dándose cuenta en unos segundos de su escultural cuerpo desnudo, mirando su gran m*****o que estaba duro y listo para atacar. Me agarró la

