El caníbal de la playa el Carmen ( gumaro de Dios )

862 Palabras
"Sabía tan rica su carne que continúe comiendo y no paré hasta probar los riñones y freír sus costillas" Conocido como “El Caníbal de Playa del Carmen”, Gumaro de Dios García Arías, se convirtió en uno de los asesinos seriales más sanguinarios y peligrosos de México. Su crimen le dio fama a nivel mundial, pues haberse comido a quien fuera su pareja sentimental en diciembre del 2004, en pleno día de la Virgen de Guadalupe resultó algo escalofriante para el mundo. "Lo maté a golpes, lo colgué, 0pero antes lo patie hasta que perdiera el conocimiento para apuñalarlo infinidad de veces y al verle allí, desangrandose, me dieron ganas de comérmelo y lo hice, primero devoré su corazón después sus riñones y asé sus costillas, eso sí, no toqué sus tripas". Gumaro de Dios García Arías (el caníbal) nació en la Azucena Tabasco, al sur de la capital mexicana. Su vida no fue fácil, a la corta edad de 6 años fue víctima de abuso s****l por su primo, padeció también de golpes, hambres y miseria, lo que lo orillo a refugiarse en las drogas y el alcohol. Tras haber sufrido aquel abuso su vida no fue la misma, ya que el resentimiento en su interior daría como resultado el nacimiento de una bestia que no pararía hasta tener justicia. A temprana edad Gumaro fue diagnosticado con esquizofrenia, comenzaba a agredir a amigos y familiares y para evitar esto su padre decidió ingresarlo al ejercito mexicano, pensando que seria la solución a este desorden, sin imaginar que solo duraría un par de años activo para luego desertar. Al salir se dispuso a robar, en uno de tantos asaltos mató de forma cruel y despiadada a un hombre por tan solo $20.00 pesos (Aproximadamente 1 dolar estadounidense). Este homicidio fue solo una parte de su brutal historia delictiva y psicótica. Tiempo después destrozo a un niño, al cual violó y desfiguró. A partir de entonces, la policía de Tabasco tenía ya una hipótesis sobre este nuevo asesino en serie, el cuál entraría en la historia del país como uno muy recordado. Al saber Gumaro, que la policía le seguía el paso, huyó a un punto más al sur del país, donde conoció al Raúl, apodado "el wacho," con quien formaría una relación sentimental, que se centraría el consumo de drogas y alcohol, pero poco después comenzaron a tener conflictos económicos. Un 12 de diciembre tras Gumaro cobrarle a Raúl dinero que le debía y al ver que este se negaba a pagar, su furia se desató y de nuevo surgió su instinto asesino, atacando a Raúl con una roca golpeándolo en la cabeza para dejarlo inconsciente. "Al ver que se movía continúe golpeándolo, corté un pedazo de cable y castigué todo su cuerpo, luego comencé a asfixiarlo pero no moría, hasta que le dije: -Ni modos, ya te llegó tu hora.- Solo recuerdo su gesto de terror desorbitado por el evento que estaba por comenzar. Le quebré las piernas para que no pudiera correr, le puse un trapo en la boca pero como no dejaba de moverse lo amarré así como atan a los animales en el pueblo patas pa' rriba, quedando su pecho a merced mía y le dije -ahora si ni la policía te salva.- Poco a poco comencé a desmembrar su cuerpo y con el paso de los minutos su sangre llamaba fuertemente mi atencion, el aún estaba vivo pero en shock pues el dolor y la escena lo tenían al borde de la muerte, misma que no le llegaba, entonces lo ayudé, con un tabicazo en su cabeza, solo así se murió, mi instinto asesino no tenia limites y al verlo colgado lo use como costal de Box y hasta que molí a golpes su cuerpo, reaccioné de mi proposito. Así lo tuve un día completo ya muerto, hasta que su sangre me llamaba, decidí al día siguiente bajarlo y comenzar a cortar su carne en trocitos, cómo un animal y sin piedad continúe y no paré hasta tenerlo como rompecabezas , sabía tan rica su carne que continúe comiendo y no paré hasta probar los riñones y freír sus costillas, esta era la culminación de mi maldad y odio a los seres humanos y más a los hombres, pues uno de ellos desgració mi vida y ahora yo la acababa para siempre, el sabor de la carne humana era rico, así como de borrego y de un aroma dulce, era totalmente de mi agrado lo puedo jurar. Meses después de seguirle la pista la policía del estado lo atrapó y consignó al penal federal de Tabasco; dónde todos le tenían miedo, nadie se le acercaba y mucho menos querían compartir celda y dormitorio con él, pues un día en su desesperación por comer carne humana, logró cortarse la oreja ante la vista de los presos, para luego devorarla con desesperación, esto provocó tal alboroto que lo cambiaron de reclusorio. Continuó preso hasta que a la edad de 34 años falleció aparentemente por sida. Es esta la increíble historia del que pudo sin duda ser uno de los psicópatas mas crueles de la historia de México
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