| 2. Un desconocido |

1033 Palabras
Mientras le echaba una ojeada, me encontré con una página en dónde se recitaba un encantamiento, aquel que podría abrir la puerta de mi habitación. Seguía enojada porqué mi madre no me había dicho nada y la verdad no quería estar en un lugar donde sabía que tenía que entregarme a alguien; con pensamientos turbios decidí ir a mi armario, sacar una mochila y en esta guarde un poco de comida y ropa, para terminar la cerré, me la coloque y en voz alta dije el hechizó "In camera obscura sed aperta est mens, c*m ego conteram incantatores, quod optimum comae mea hac" Era asombroso cómo está se había abierto, así que sin pensarlo dos veces, salí en dirección a la habitación de mis padres, mi padre siempre trabajaba en su estudio, si acaso nos veíamos y mi madre al parecer no estaba; con mucho cuidado y sin hacer ruido saque plata por si necesitaba, y de paso le dejé una nota a mi madre; una vez salí cerré la puerta con cuidado, baje las escaleras mirando para todos lados, con solo dar un paso más escuché como la puerta era abierta, no podía ser cierto me iban a atrapar, pero claro era más lista, salte de las escaleras y corrí a la puerta que da al patio tracero; cuando logré tomar una bocanada de aire y expulsarla salí a correr, a dónde... no sabía. Llevaba caminando hacia rato, mientras que lo hacía black me hablaba de como era él, cabe resaltar que volaba así que no me necesitaba, nada más para alimentarlo. Miraba los alrededores, de noche era hermoso y podía ver todo con claridad, ya que la luna iluminaba el camino por el que pasaba, tal vez mi madre se equivocó con lo de la luna; por el momento no me había topado con ningún lobo, y en cierto modo era algo a lo que agradecía. Con el paso de las horas mis pies dolían y el sueño se hacía presente, debía descansar lo antes posible si no quería tropezar y caer en algún lado -black, deberíamos descansar, no te parece? - decidí preguntarle, ya que él no parecía cansado - claro, tú descansa mientras yo vigilo - acaso no tienes sueño? - jajaja... Para nada, cuando es de noche, es mejor recobrar fuerzas para nosotros las criaturas oscuras, con el tiempo tu magia será más fuerte de noche que de día- lo decía con una sonrisa plasmada en su adorable cara Solo asentí al comentario que había hecho, y con esto trepe a un árbol, tal vez no era lo más cómodo, pero por lo menos si alguien llegaba a atacar podría ser más rápida. ...... Desperté por la tenue luz que atravesaba los follajes de los árboles, no era molesta pero tampoco es que me agradará, además el dormir no fue muy cómodo. Tenía hambre así que busque algo de comer en mi mochila, pero a lo lejos logré divisar unas manzanas, se veían muy apetitosas; baje del árbol y me dirigí con sumo cuidado a el árbol que las poseía, para mí sorpresa era alto, debía escalar bastante pero no me importo; deje mi mochila en el suelo y a black junto con esta para emprender mi camino. Estaba llegando a la cima cuando... - ¿Qué hace señorita? - me asusté tanto que no logré poner uno de mis pies de forma firme en las ramas, así que quede colgando, cuando alce la vista me encontré con Blackcourt, el cual me miraba con intriga - Que te pasa! Vez a alguien escalando y está es tu forma de saludar? - lo siento, pero tenía curiosidad - está bien, no te preocupes, ahora ayúdame a subir, sino voy a caerme- miraba el piso de forma aterradora, la verdad era que este árbol era muy alto - está bien - al decir esto uso su magia y me hizo flotar, dejándome sentada en una de las ramas - gracias - y con esto seguí subiendo hasta topar con cuatro manzanas, las agarré y baje; una vez en el suelo le ofrecí una manzana a black, pero él solo negó, así que comí una, no lo podía creer eran deliciosas, no se podían comparar con las compradas en una tienda Una vez que termine de comer mi manzana, guarde las otras tres y nos pusimos en marcha, con el paso de los minutos me sentía cansada, todo me dolía, no podía más y caí al suelo, con los ojos entre abiertos logré divisar a mi familiar pero me deje llevar de tal forma que mis ojos se cerraron callendo en una oscuridad peligrosa. .... - señorita ¿se encuentra bien? - mientras abría mis ojos lentamente y dejaba que estos se acoplarán a la luz, un joven de cabellos rojos, y mirada penetrante me observaba, se podría decir que era el chico más lindo que hubiera visto Mientras lo observaba, el chico me miraba con preocupación; dándome cuenta que estaba siendo maleducada -hola, si gracias estoy bien- me levanté del suelo y le di mi mano para seguir con la presentación - mi nombre es Makayla Vitale, es un gusto conocerte -el gusto es mío - sin decir más el chico se dió la vuelta para seguir avanzando, por lo cual decidí preguntar a dónde se dirigía, a lo que el respondió - no puedo contarte, pero si deseas puedo sacarte del bosque -mmm... Serías muy amable - agarré mis cosas pero al instante me di cuenta de que Black no se encontraba, así que empeze a gritar su nombre - ¡¡BLACK!! -¿por qué gritas? - por más que llamara no había rastro del pequeño - los siento pero estoy buscando a alguien, gracias pero no voy a ir contigo - con mochila al hombro sali corriendo en busca de Black, hasta que lo encontré en aquel árbol de manzanas descansando, no me había percatado de cuando había vuelto a este; con sumo cuidado y sin despertarlo, lo agarre y lo deposite en mi mochila, dándome cuenta que entre las suaves capas de tela el dormía plácidamente. Decidí emprender mi camino, mientras el pequeño aún dormía.
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