Estar con mis amigos, me lleno el alma, volví hacer yo de vuelta.
Ya había pasado una semana desde que estoy aquí en mí castillo, y mí niñera y mis caballeros no habían llegado.
Menos mal que salí a cazar, porque si fuera por ellos, moriría de hambre, y también estoy viviendo ahora en la habitación de mí niñera, que porsupuesto es muy bonita, decidí quedarme.
Siento que que alguien entra sin golpear, tomo mí arco y apunto desde la oscuridad.
-quien eres?-digo apuntando
-soy el mayor domo Clarabella!
Bajo el arco, y entonces recuerdo que era el maldito imbécil, que jamás me respetó, mínimo tendría que decirme señorita.
-Tu nombre dime cuál es?
-mi nombre es Ramón !
-porque me llamas por mí nombre? acaso yo te di el permiso ? te falte el respeto?
El me mira asombrado y sonríe
-Ramon: quien va a querer aceptar a una bastarda como usted? quien va a creer lo que diga?
-tienes razón, por eso lo que te haré, nadie va a creer que yo lo hice sierto?
Tomé la flecha que tenía en la mano, y se la enterré en la pierna el cae al suelo.
Le abro la boca, le coloco cinco gotitas y así comienzo con mí trabajo, voy a enseñarle a este animal que tampoco conmigo se juega, no por tener apenas 6 años cumplidos, va a burlarse de nuevo de mí.
Voy al sótano y tomo el látigo y comienzo a darle mientras se cumple los cinco minutos.
-crees que alguien va a creerte de lo que acaba de pasar aquí?
-Ramon: el amo va a enterarse, y créeme vas a arrepentirse!
-hazlo, o puedes quedarte callado, o que explicación vas a darle, cuando sepa que mí niñera y mi caballero no están?
-Ramon: que quieres a cambio?
-respeto y que mantengas todo como está ahora!
-Ramon: porque?
-porque es así como lo quiero! no necesitas saber más!
-Ramon: como ordene joven maestra!
-bien vete!
Se coloca la camisa y se va, no me importa lo que le pasé, solo se una cosa, quedan días para hacer la segunda y más difícil prueba, es cuando mí portador y yo nos encontramos por primera vez