CAPÍTULO V UNA CASUALIDAD MÁS —No puedo creer que seremos abuelos—decía Gea con entusiasmo. Se encontraba sentada a un lado de su esposo, Vladímir. —Serás una abuela muy joven y hermosa —la halagó él con la mirada llena de amor. Luba los miraba con detenimiento desde el sofá de enfrente. Admiraba cómo sus padres después de tantos años se amaban más que nunca. Para la joven el amor no era otra cosa más que un proceso neurológico; sin embargo, cuando veía a sus padres, por un instante consideraba que en verdad el amor significaba más que eso. se preguntaba a sí misma, Luba. La imagen de unos ojos color pardo acompañaron aquel cuestionamiento. Rápidamente, la joven sacudió la cabeza para borrar aquello de su mente. Cristian Cranel y Amor, no iban en la misma frase. —¿Estás bien, cari

