Solté un bufido con sorna ante lo que había oído salir de la boca de Marcus. Sabía que lo había dicho más para molestar a Enzo que a nosotras allí presentes, pero aquellas palabras dejaron un mal sabor en mi boca. La pelirroja tampoco se veía demasiado feliz al respecto. Pronto, la puerta de la habitación de Enzo se abrió, dejándolo ver sin camiseta recostado sobre el umbral de su puerta. Por su cabello despeinado y cayendo sobre sus hombros de forma desprolija, parecía ser que se recién estaba despertando de una siesta. No lo culpaba, seguramente se le había acabado la batería a media mañana luego de haberse levantado a tan temprano horario. Sobre todo, si es que había trasnochado. Verle sin camiseta luego de tanto, dejando todos sus tatuajes a la vista, había logrado distraer mi mir

