CAPÍTULO 1

1453 Palabras
EVAN "Señor, recuerde que mañana es la cita con la señorita Basso" le recordé a mi jefe. Al fin después de varios meses pude concretar una cita con alguien cercano a las tierras en Italia. Por fin tendría mi bonificación y algunas vacaciones. "Gracias Evan, no sé qué haría sin ti" Mi nombre es Evan Miller, Actualmente tengo treinta años y trabajo como asistente en una cadena hotelera en los Ángeles. "Mañana estarás presente en la reunión" me comento nervioso "Si señor" conteste a regañadientes. Llevo más de dos fines de semana sin un descanso digno. Nos encontramos en temporadas de vacaciones y las ventas han subido mucho, gracias a eso hay más papeles que firmar y juntas que organizar, en fin. Más trabajo. "¡Vamos Evan! Te necesito, eres como mi amuleto de la suerte" Suspire pesadamente y lo mire. "Espero y me pagues horas extras" "Claro que sí, no lo dudes" Sonrió feliz. Lo miré molesto. El señor Irwin es una persona mayor y la mayoría de las veces se le olvidan las cosas. Por eso en cada momento le recuerdo todos lo pendientes que tiene, además de que es mi trabajo como secretario. "Te prometo que el domingo, si te dejare descansar, no recibirá ninguna llamada mía" trato de animarme. Solo asentí, cansado de estas promesas sin cumplir. Salí del hotel, ya era un poco tarde, así que comenzaban a ponerse solitarias las calles. Pase por un parque y observe a una pareja, sentada, platicando. No pude evitar recordar a mi exnovia Verónica. Estábamos a meses de casarnos cuando la encontré con dos tipos. Estaban teniendo un maldito trío. En mi cama. ¡Y sin mí! La única explicación que me dio fue que en la cama todo era muy monótono y repetitivo. La verdad sentí mucha lástima por mí, eran dos años de relación perdidos, ahora nada más miro a las parejas, soñando en encontrar la mía. Llegue a mi departamento en eso de las 10 de la noche, al cerrar la puerta me recibió muy contenta mi perrita de 3 meses, llamada Negu, junto con un desastre detrás de ella. "¿No puedes estar quieta?" le pregunté sonriendo. Sabiendo que no me iba a contestar. Me le quede mirando, y me devolvió la mirada con sus hermosos ojos negros y meneando la cola. No puedo enojarme con ella, es solamente una bebe de tres meses. Por muchas travesuras que haga no puedo ser malo con ella. Es la única familia que tengo. Entre a mi habitación y me cambié por un atuendo más cómodo. Mañana tendría que madrugar por culpa de mi jefe, me recosté en mi cama junto a Negu y en menos de 10 minutos nos quedamos dormidos. "Corre" Escuche una voz femenina. Estaba en un bosque frondoso y solitario. Los árboles eran tan altos que no dejaban que pasara la luz del sol, frente a mí estaba una silueta, no podía ver su rostro por la oscuridad. "Corre" Repitió. "¿Por qué?" pregunte, trate de acercarme a ella y tocarla. Pero antes de poder sentirla tomo mi brazo bruscamente. "Porque cuando te encuentre, seré tu perdición, no podrás escapar de mí, humano" Mire su mano, en ella había garras, y no eran para nada delicadas. Acerco su rostro al mío hasta quedar cerca de mi oído. "Y cuando te encuentre, serás mío, solo mío." Desperté sobresaltado, sudado y agitado. Fue el sueño más extraño que tuve en toda mi maldita vida. Mire el reloj que tenía en la pared, me había despertado más temprano de lo habitual. Aún no era tiempo para ducharme e ir a trabajar. Tomé una pequeña toalla y encendí la caminadora que se encontraba en mi habitación, llevaba días sin correr y tenía la energía acumulada en mi cuerpo. Estuve corriendo por más de una hora, y ya eran las seis de la mañana. Tome una ducha y me cambie por un atuendo más formal. Y a las seis cuarenta ya estaba saliendo de casa, caminando por las calles de lo más tranquilo y mirando todo a mi alrededor. Eran alrededor de las siete veinte de la mañana cuando ya estaba llegando al hotel. Y parecía como una película, todo lo vi en cámara lenta. Frente al hotel, vi bajar de un taxi a una hermosa mujer, de cabellos castaños, estaba rodeada de cuatro hombres trajeados y con un buen porte. Ella estaba hermosa, era simplemente deslumbrante, trataba de buscar con la mirada algo, pero no me detuve a ver qué es lo que estaba mirando, ya que en ese momento tropecé con una señora mayor de edad. Por desgracia caí al suelo y la señora, muy molesta y mal educada, se quejó. "Niño, mira por dónde vas caminando" Grito, llamando la atención de todas las personas que estaban alrededor caminando. "Discúlpeme" traté de calmarla muy apenado. "¡Casi me tropiezo! ¿Qué no te enseñaron tus padres que en la calle no se debe de ir distraído?" la anciana estaba roja de ira. Parecía que casi le estaba dando un infarto por el coraje que le ocasione. "Señora, yo..." traté de volver a disculparme. "Perdonen que me entrometa en lo que no me incumbe, pero usted" señalo a la señora "tenía la vista enfrente y sin ningún problema pudo haberlo esquivado, evitando este problema." La voz que hablo, fue la joven que estaba bajando del taxi, bueno en un principio fue su culpa por lo hermosa que es y no pude evitar no apartar la vista. "¿Qué?" pregunto incrédula la anciana. "No tiene que armar todo un escándalo por esto, además usted no fue la afectada en este asunto, sino este señor que se encuentra en el suelo, todo malherido. ¡El que debería estar molesto es él y la que se tendría que andar disculpando es usted señora!" Demando con una voz fuerte y autoritaria. Era tanto que la anciana y yo nos estremecimos en nuestros lugares. La señora, muy a regañadientes, se disculpó y salió del sitio muy rápido. La señorita me tendió su mano para poder levantarme. Lo dude por un momento, pero termine aceptando su ayuda despreocupadamente. Un momento, su rostro se me hacía un poco... ¿Familiar?. Cuando nuestras manos tuvieron un contacto directo, vi su cuerpo temblar. Me levante rápidamente y trate de preguntarle si se encontraba bien, pero con una velocidad inhumana me jalo bruscamente hacia un callejón, que por cierto estaba oscuro. Me acorralo, dejando muy en claro la diferencia de estatura que había entre nosotros. "¿Se encuentra bien?" pregunté nervioso mirando hacia abajo. "Mejor que nunca cariño" ronroneo, en ese momento me alarme. ¿Qué ser humano puede provocar ese sonido? "¿Me podría soltar? Tengo un compromiso" Medito las palabras que pronuncie y dio un pesado suspiro. "Da igual, te buscaré" dio una gran inhalación de aire, tratando de recordar mi olor y lamió mi cuello. "Nos vemos más tarde". Salió caminando tranquilamente, se acercó a los hombres que estaban esperando por ella y se dirigió al hotel en el que iba a entrar yo también. Muy a mi pesar accedí a este. Estaba emocionado, pero a la vez con pánico. Nunca en mi vida había sufrido una experiencia como esta, ninguna mujer tan guapa se había fijado en mí. Además, me dejo intrigado las palabras que dijo. ¿Cómo va a encontrarme? ¿Será de la mafia? ¿O una CEO?. "¿Y esa cara larga?" me pregunto mi jefe al verme llegar muy desanimado al restaurante. "Conocí a una mujer muy guapa". "¿Apoco?" pregunto interesado. "Sí, dijo que me iba a buscar, pero ¿no sé cómo? No le di ni un número telefónico ni mi dirección de casa." "Que mal, hombre" "Era preciosa, una morena. Muy guapa, llego como un ángel caído del cielo" me recosté en la mesa con tristeza. "Una morena... ¿Cómo ella?" señalo detrás de mí. Y sí, era ella. "Buenos días" Saludo. No me lo podía creer, era la misma persona que me ayudo, pero su voz ya no era melodiosa como hace un momento. Su tonalidad era firme en este momento y fría. Parecía una persona completamente diferente. Detrás de ella venían los hombres que al parecer la estaban escoltando, hizo una seña para que ellos se sentaran en una mesa aparte y pudieran desayunar a gusto. No me di cuenta de que mi corazón estaba latiendo muy fuerte. Tampoco me di cuenta en el momento en que me ruboricé al verla. Y mucho menos me di cuenta en el momento en que mis ojos comenzaron a brillar. Me acababa de enamorar a primera vista de una completa extraña.
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