ELIZABETH "¡Más rápido!" le grité a la chica que corría detrás de mí. "Apenas llevamos 30 kilómetros, faltan otros 20 más y tú ya no das otro paso" Correr 50 kilómetros no era nada para un hombre lobo, pero al parecer Grecia no corría con su loba y ella no tenía resistencia para correr más. Transpiraba por todo su cuerpo y el cabello se le pegaba. "Alfa, piedad" suplico "Atente a las consecuencias. No hagas que me arrepienta de haberte tomado como mi aprendiz." La regañé "Sabes muy bien que muy pocas personas han estado bajo mi tutela y que ahora esas personas son los mejores guerreros o Alfas que tiene la manada. ¡Así que corre maldita floja!" Muy a regañadientes continúo corriendo los siguientes kilómetros restantes, hasta que llegamos a un río. Ni bien llegamos, se tumbó al suelo

