Desperté en el piso del baño, había superado todo lo que sentía, el miedo, el coraje que sentía hacia Charlie. Después de mirarme por un rato al espejo decidí salir, quite el seguro y, ahí estaba,cayó sobre mis pies en cuanto abrí la puerta al parecer también se había quedado dormido. Salí en silencio, me sentía tan bien que no quería que me abrumara con todo lo que había pasado, estaba a punto de lograrlo, de huir de él pero cuando trate de abrir la puerta de la habitación ahí estaba de nuevo empujando la puerta para que no pudiera salir.
-Necesito que me perdones, no se que me pasó sentía mucha hambre, nunca nos habíamos separado y al parecer mi ancia de ti no solo era tener tu cuerpo, sino también tu sangre. Pero como dije jamás había experimentado esto, nunca nos habíamos separado tanto tiempo siempre estuvimos juntos desde niños. Jamás me alimentaría de ti sin tu permiso.
-¿Quieres decir que ya lo habías hecho antes? - le dije en voz baja.
Yo no lo miraba, tomo mi barbilla y suavemente levanto mi rostro para que pudiera verlo, vi como sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, en verdad estába arrepentido, lo abrase y nos sentamos en el balcón, estaba a punto de sentarme en otra silla cuando tomo mi mano y me sentó en sus piernas, estuvimos así por un rato solo mirándonos, él arrastraba su dedo por todo mi rostro, tocaba mis labios, mis orejas, se podría decir que memorizaba con sus manos cada rincón de mi cara.
-Entonces ¿Soy como tú? - rompí el silencio antes que dijera algo.
-No, tu jamás serías como nosotros.
-¿Nosotros?
-No, solo mi hermano y yo. Pero hay otra clase de monstruos ahí afuera.
-Entonces si no soy como ustedes y tengo tantos años como dices ¿porque no he muerto? ¿porque sigo aquí? Trataste de matarme yo no debería seguir aquí.
-No eres como nosotros, digamos que tienes una especie de magia que te hace inmortal sin la maldición de alimentarte de las personas, eres casi humana. Sigues aquí porque muy en el fondo sabes que es el lugar donde debes estar.
-¿No moriré jamás? - Algo en sus palabras hizo que me alterará
-Si, el hechizo solo evita que enfermes o envejezcas, morirás si saben cómo matarte, solo una herida muy seria de la que ni la muerte pueda traerte de vuelta.Pero fuera de eso puedes tener una vida normal.
-¿Que tipo de heridas?
-Pues una bala en la cabeza, en el corazón, que te corten la cabeza, envenenarte, algo así de serio.-Por un segundo me horrorize por la manera tan cruel en la que moriría. -Pero no te preocupes te protegeremos de cualquier cosa.
Bajamos a cenar y ahí estaba John cenamos los tres juntos pero nadie dijo nada durante la cena solo miraba John como veía a su hermano con rabia en los ojos, Charlie no le tomaba importancia pues me miraba a mi todo el tiempo fue a mi, ni un segundo apartó la mirada. Era tan incómodo que al fin se me ocurrió que decir.
- Quisiera ir de picnic mañana - Aún no terminaba de hablar cuando John me interrumpió
-Claro mi niña, lo que tú pidas. ¿A donde quieres que vayamos? - Empeze a creer que sólo hablaba de nosotros dos cuando mire a Charlie que me miraba con sorpresa pero no decía nada.
-Quiero ir al lago a donde fuimos, pero quiero que vayamos los tres esta vez.
-¿Puedo llevar a una amiga? -Dijo John muy enfadado, me parece que no quería ser mal tercio.
-Me parece perfecto. - Dijo Charlie mientras levantaba la mesa.
-De acuerdo, nos divertiremos mucho -No sabía que tanto me molestaba ver a John con alguien más.
Me apresure a subir a la recámara tanto que subí corriendo cuando, tenía la mano sobre la perilla de la puerta cuando escuché a John detrás de mi, estaba tan cerca su cuerpo del mío que mis piernas comenzaron a temblar, puso su mano sobre mi abdomen y la recorrió hasta mi cintura. Rápidamente alejo su cuerpo del mío y puso la mano en la perilla y como un caballero me abrió la puerta.
-¿Estás bien? Te vi algo molesta cuando mencioné a mi amiga.
-Si por supuesto que estoy bien, solo que no me lo esperaba yo creí que solo podríamos ser los tres. Tal y como era antes cuando éramos niños que íbamos de campamento al lago a ver las luciérnagas. - No supe de dónde vino eso parecía un recuerdo.
-¿Lo recuerdas?
-No exactamente, es como si hubiera salido de mi boca sin pensarlo.
- Bien entonces no hay problema ¿cierto?
-No, no para nada, será divertido, nos vemos mañana.
Fue lo último que dije antes de azotar la puerta en sus narices. Me recoste en la cama lista para dormir y recordé TODO. Nuestra infancia juntos, cuando me enamoré de John, recordé que lo deje por celos, tenía celos de una chica alta y morena era muy hermosa, peleabamos casi siempre por ella el no podía separarse de ella pero un día los vi juntos y fue la gota que derramó el vaso estaba tan enojada que huí, tomé todas mis cosas y me fui de la ciudad Charlie me encontró 6 meses después en un hotel de mala muerte y para sacarme de ahí decidimos viajar juntos, visitamos varios lugares fue casi un año hasta que me obligó a regresar a casa y cuando regresamos John estaba ahí con su nueva novia él creía que yo jamás volvería y tomo la desición de hacerlo formal.
Me perdí en una gran depresión, no comía, ni salía a ninguna parte y lo que me mataba era que a John no le interesaba. Así fue como me enamoré de Charlie el siempre estuvo ahí aunque lo tratara mal estuvo junto a mi en esos momentos de depresión, siempre que me daba una crisis el encontraba la manera de distraerme así fue como conocí el vivero con el kiosko ahí me pidió que fuera su novia. Estuvimos dos años juntos, cuando John se enteró de lo nuestro se fue del pueblo y no lo volvimos a ver hasta el día de nuestra boda, todo era perfecto, la boda sería en el lago había un arco hermoso lleno de flores blancas y rosas rojas, me veía hermosa en mi vestido de novia, era igual al rojo que me compraron para mi cumpleaños pero en blanco. Uff... y no se diga Charlie estaba guapísimo era como ver a un ángel su traje era n***o y llevaba una rosa en la solapa.
John se acercó a mi antes de comenzar mi camino hacia el altar y me dijo.
-Giselle por amor de dios no te cases, tu sabes que me amas y yo te amo. Escapemos juntos por favor.Esto va a ser un desastre.
- Cómo puedes decir eso de mi boda deberías estar feliz por nosotros como lo estoy yo de ti.
Una parte de mi quería hacerlo, quería huir con el, pero no podía tenía una herida que por fin estaba cerrando y el quería volver a abrirla.
-Vamos estás en peligro. -dijo tomándome de la mano
- No, ya es demaciado tarde, eso hubieras pensado cuando me engañaste. No te importo todo el dolor que sentí por ti, solo diste media vuelta y te alejaste.
- Todo siempre fue un malentendido yo jamás te engañé con nadie tu fuiste la que me apartó por sus celos. Pero veo que haz tomado una decisión. -Le di la espalda para comenzar la marcha nupcial y solo escuché detrás de mi - Espero no te equivoques, ah por cierto te ves hermosa.
Frente a mis ojos empezó a aparecer gente con unos trajes negros, todos estaban encapuchados y con armas. Se parecían a los tipos que estaban en casa de mi madre.¿A caso John me había vendido con esas personas? ¿Cómo sabía el que vendrían? Sentí un piquete en el cuello y todo desapareció a mi alrededor. Recuerdo despertar en mi antigua casa y que tenía una vida diferente era una adolescente con una vida normal o eso pensaba.
Desperté exaltada, la cabeza me daba vueltas no sabía que era real y que un recuerdo, junto a mi estaba Charlie, me abrazaba me levanté al baño y pude ver a John durmiendo en la silla junto a la cama, seguía pensando si en realidad esos eran mis recuerdos o solo había sido un mal sueño, pero como podría haber imaginado todo eso.
- ¿Estás bien mi amor? -apenas si lo escuché y salí de la profundidad de mis pensamientos. Ellos aún no podían saber que recordaba todo, no hasta saber que pasó el día de mi boda.
-Si, si voy en un segundo necesitaba ir al baño.
Apagué las luces y me fui a la cama me acurruque junto a Charlie, seguía pensando en todo mientras observaba a John, al parecer el era en quien no debía confiar desde un principio, me quedé dormida mirándolo.
Aún así seguí soñando con todas esas cosas que parecían ser mis recuerdos, está ves soñé con mi madre cuando yo era una niña mi madre me dijo que mi sangre era muy poderosa que con tan solo una gota de mi sangre se podría curar hasta la más cruel enfermedad, pero con ello venían las consecuencias.