Cómo era de esperarse no me permitieron asistir al funeral de mi madre, el enemigo podría estar ahí así que no me iban a arriesgar y me mandó mi padre a mi casa. Pase una semana en mi habitación no quería ver a nadie y por supuesto no podía dejar de pensar en Charlie...
-Señorita - dijo Lidia quien era a la única persona que le había permitido estar a mi lado este tiempo - es el joven Erik ¿Le digo que pasé?
-No, dile que se marché
-Demaciado tarde, esto es una intervención, vengo a sacarte de tu encierro - dijo Erik haciendo a un lado a Lidia
- Lárgate - le grité debajo de las sábanas
-Giselle, Max está abajo prometió esperar ahí, estamos preocupados por ti.
-¿Charlie?
-Aún no sabemos nada de él - pude notar la decepción en su voz.
No podía hacer más que llorar, se que suena tonto querer arreglar todo llorando pero extrañaba a mi madre, Charlie estaba en algún lugar por mi culpa.
-Solo hay una solución ¿Sabes?
-Lo haré - dije al fin saliendo de la cama.
Pude ver cómo le brillaban los ojos a Lidia de emoción al ver tal acto, sólo permití que ellos se quedarán para arreglarme. Usé un vestido n***o largo con una abertura en ambas piernas, después de todo estaba de luto, alacie mi cabello el cual de ese modo me llegaba hasta el borde de la cadera.
Ahora arreglada me sentía diferente, me sentía poderosa, tal ves a esto se refería mi madre o el no sentirme sola me daba la confianza de hacer lo posible por salvar a Charlie. Todos se me quedaron viendo cuando bajé las escaleras. Y podía sentir el aire triunfante de Erik y Lidia a mis espaldas.
-¿Y Max?
-Me parece que está afuera -me dijo Erik
Sip, estaba ahí con su montón de guardianes de trás y volvió a ser el mismo maldito de siempre, con sus aires de grandeza y superioridad al verme se quedó parado boquiabierto, pero con una mirada de desprecio a mi atuendo.
-¿Tengo que esperar? - le dije y me hizo una seña con una mano para que esperara, me di la vuelta volviendo a la casa.
-¿A dónde vas? - dijo Erik
-No pensará que lo voy a esperar aquí parada todo el día ¿Cierto? cuando termine sabrá dónde buscarme. - no sabía que actitud era está pero me gustaba.
Entre tomé un libro de los que antes habían comprado Charlie y John para mí, me puse mis gafas de sol y salí al patio trasero.
- Terminé - dijo Max casi al momento en el que salí.
-Bien ahora tendrás que esperar tú.
- Aquí el que da las órdenes soy yo nena
-Ja, creo que así ya no son las cosas por aquí nene
- Bueno, te sientes lo suficiente para negociar con alguien que a eso se dedica. Hagámoslo - dijo sentándose frente a mí y entrelazando los dedos sobre la mesa.
- No creo que hagas muy bien tu trabajo, si así fuera Charlie ya estaría aquí ¿No? Eso hacías por teléfono.
-No es de tu incumbencia - dijo apretando la mandíbula
-Mis peticiones son simples, te elegiré a ti si me dejan estar a cargo de el rescate de Charlie y obviamente de sus atenciones después de ésto. - le dije poniendo también las manos sobre la mesa
-Me niego - dijo bruscamente
-Bien entonces no hay trato
-¿Qué trato Giselle? Si te vas a casar conmigo no puedes andar atendiendo a nadie más que a mí.
-Es un trato y ambas partes deben estar de acuerdo pero si no lo quieres está bien elegiré a John sin importar nada.
-No lo aprobará tu padre
- Por lo que se no necesito aprobación, con pronunciarlo serás mío o no...
- Llamaré a tu padre
-Bien, cuando tengas la respuesta me llamas, aunque creí que el Alfa aquí eras tú - dije mientras lo tomaba de la mandíbula y le daba un suave beso en los labios.
-Nos vemos -le dije al entrar a la casa dejándolo ahí sentado.
-Vamos chicos vayamos a desayunar algo. - les dije a Lidia y a Erik.
-De acuerdo pero ¿Estás bien? -dijo Erik.
-De maravilla mi amigo, de mara..villa. - repetí
Pasamos todo el día de compras gastando cuánto pudiera, cosas que no necesitaba pero quería gastar, era raro en mi parecía que estaba poseída por alguien más, pero no importaba la nueva yo me gustaba, siempre había sido tímida , la chica a la que la hacían como querían y ya no más sentía que podía tenerlo todo en el mundo. Llegamos a casa tan agotados pero siempre tenía que pasar algo para arruinar mi día ¡No puede ser! Mi padre... me miraba con desaprobación y más al ver mi compañía.
-Hablemos -dijo señalando el estudio con una mano.
-¿Qué se te ofrece?
-Vaya que es cierto lo que dijo Max, te volviste altanera.
- Tú menos que nadie puede juzgarme, después de la muerte de mi madre no habías venido a verme ni habías preguntado por mi por lo menos. Sólo las cosas no salen como esperas y apareces.
-¿Terminaste?
-No ¿Dónde está Charlie?
-Eso no importa, mientras se hagan las cosas como están planeadas él estará bien.
-¿Cómo puedes decir eso? Es tu hijo... -le grité
- Cómo sea mañana vendrá Max temprano a pedir tu mano y la corte vendrá con él y no es necesario que aceptes mientras yo ya haya dicho que si en tu nombre, solo vine a notificarte.
-No puede ser esto posible
-Claro que lo es, ya está hecho.
- Te odio - le dije al último
Me fui a mi habitación subiendo las escaleras, escalón por escalón, meditando todo esto que acababa de pasar y lo que iba a pasar conmigo. Al entrar estaba Max sentando sobre la cama mirándome fijamente.
-¿Qué haces aquí? Mi padre está abajo por si todavía no terminan de arruinarme la vida.
-¿Eso crees que hacemos? En tan mal estima me tienes.
-No puedo tener buenos pensamientos de un idiota como tú.
- Ja, mira quién se comporta como un idiota ahora - me dijo temblando de enojo, sabía que lo estaba llevando a su límite
- Trata como te traten, siempre lo dijo mi madre
-Ah si la que ya murió ¿No? - dijo burlándose.
-Por lo menos no tengo un padre demente que quiere matarme. -asi es el padre de Max era el lobo que me buscaba.
-No pero si tienes a uno que te cambiaría por su propia seguridad y una muerta. -dijo y nos quedamos en silencio.
-Bien, creo que con eso terminamos - dije abriendo la puerta para que saliera.
-Nos vemos mañana -dijo al pasar por un lado de mi.
Azote la puerta a sus espaldas, no tenía escape debía salvar a Charlie y mi única opción era casarme con Max, pero no se lo dejaría tan fácil, haría su vida tan imposible que desearía jamás haberme conocido.
A la mañana siguiente todo sucedió como de costumbre me vistieron con sus trajes elegantes está ves era un pantalón verde con un saco del mismo color y una blusa blanca y zapatillas de tacón bajo, ondularon mi cabello, bajé a desayunar todo normal y salí a leer al patio..
-¿Dónde está? Se supone que ya debería estar lista para mí - podía escuchar sus odiosos gritos hasta donde estaba.
-¿Qué te pasa? ¿Porque gritas?
-Porque ninguno de estos incompetentes sabían donde estabas y ya vamos media hora tarde.
-Tal ves porque no trabajan para ti -dije burlándome
-No empieces con tu actitud Giselle y vámonos. -dijo cargándome sobre su hombro en dirección al auto.
-Espera no llevo zapatos. -le grité
-No los necesitas - me dijo y me miró de arriba abajo pero aún así no le importó.
-De acuerdo pero tú me cargaras todo el dia
-¿Porque vas de verde? Pareces un limón - dijo riendo a carcajadas.
-Me escogen la ropa, te lo dije
-Eso no pasará cuando vivas conmigo -dijo en voz muy baja que apenas lo escuché y torcí los ojos, lo cual supongo que notó por el retrovisor.
Me llevo a una tienda de vestidos de novia y ahí nos encontramos a Charlotte.
-Es mi prima -dijo
-¿Tú qué? - grité
- Será tu dama de honor.
-¿A caso ni siquiera eso puedo elegir? - dije saliendo de ahí.
-Odio esto - dije para mí mientras regresaba al auto, no pensaba ser parte de aquel circo.
- Giselle baja del auto, no tenemos tiempo para esto, mañana tiene que ser la boda - dijo atraves del vidrio del auto.
-Escoge todo tu después de todo el que da las órdenes aquí eres tú ¿No es así? - le dije cuando bajé el vidrio de la ventana.
-Giselle, hoy no estoy para esto
-Lleveme a casa - le dije al chófer el cual miro a Max, creí que se negaría pero solo asintió.
Estuve llamando a Charlie, bien sabía que no contestaría pero queria escuchar su voz, necesitaba escucharlo decir que todo estaba bien que no me casará pero no fue así.
Terminé por escuchar una voz horrible decir que lo mataría si no me entregaba. Colgué no sabía que hacer puedo ir y arriesgarme a morir o hacer las cosas como deberían ser.
Más tarde por la noche me pidieron que me cambiará, me dieron un vestido de falda corta y entallado de color rosa claro.
Bajé a cenar como siempre y la casa estaba llena de personas, estaban las mismas que el día de la presentación de los herederos, los padres de Erik, los acompañantes de Max, la corte y mi padre desde luego...
-¿Qué está pasando? -dije mirando a Lidia
-Es tú cena de compromiso
-¿Porque nadie me avisó?
- Creí que ya lo sabías, Max llamó está tarde para avisarnos. -dijo susurrando sobre mi hombro
-No puede ser ese maldito.
-Hola querida - me dijo el sinvergüenza al apenas verme entre el gentío.
-¿Qué te crees para hacer todo esto?
-Tu dijiste que yo organizará todo y como yo obedezco y aquí lo tienes. - me dijo
-Era sarcasmo
-Ya basta Giselle eh tratado de hacerte esto lo más sencillo posible, pero no puedo más ahora se harán las cosas a mi manera - díjo apretando mi mano - ahora sonríe y saluda.
-Ya te escuchas como mi padre -dije volteando a otro lado.
-Con una hija como tú ahora entiendo su actitud.
Me condujo al patio trasero, mi lugar favorito, mi lugar seguro...
Estaba un corazón formado por velas y había pétalos de rosa por todas partes, hizo que me parará en medio del corazón y se arrodilló frente a mi.
-Giselle amor mío ¿Quieres ser mi esposa? - no pude contener las lágrimas y no porque estuviera conmovida realmente, este era mi sueño mi pedida de mano ideal, pero no con él jamás con él, era todo lo que quería para mí y Charlie y el me lo estaba quitando.
-Sí quiero - pronuncié apenas entre sollozos, me dio un anillo con una diamante enorme y me abrazo
-Es muy bonito - le dije secandome las lagrimas al ver los ojos espectantes de nuestros invitados o debo decir sus invitados.
Después de eso entramos a cenar, desde el momento en el que me puso ese anillo sentía que mi mano pesaba toneladas era una gran obligacióna que debía cumplir. Él me miraba como indiferencia parecía que le daba igual todo aquello.
Al entrar en mi habitación pude ver una caja blanca sobre la cama con una nota que decia "Para nuestra noche de bodas"
En ella había lencería de color blanco, en la mesita de noche estaba un ramo de rosas blancas y rojas, en el clóset lo que parecía ser mi vestido, ahí me di cuenta que era la habitación de una novia pero sin el novio.
Tenía tanto miedo del rumbo que tomaría ahora mi nueva vida...