La Corte

2206 Palabras
Para cuando terminaron de arreglarme eran casi las seis de la tarde bajé las escaleras tomada siempre del brazo de Charlie, no podía soportarlo el corsé del vestido estaba matándome casi podía sentir como se estaba incrustando en mi piel. Entramos al estudio y ahí estaban "mis padres" eso fue lo que me saco de mis pensamientos. - Ellos...quieren hablar contigo antes de que te enfrentes a todo el asunto que hay allá afuera - dijo Charlie señalando con la mirada el exterior donde había personal por todas partes cosa nunca antes vista, y debo admitir que extraño la soledad de mi casa. -Venga, vamos al grano. - dije torciendo mis ojos. - Cómo ya es sabido las corte ah pedido hacerte las pruebas pertinentes para saber que eres tú la siguiente en proporcionar protección y como aún no recuperas la memoria es mucho más necesario hacer dichas pruebas - dijo el padre de Charlie, yo no podía llamarlo así. -Esto es inecesario, es ella, ella es mi hija, nuestra hija como tú mismo puedes dudarlo, la que no recuerda es ella no tú. - gritó mi madre corriendo a abrazarme. - No te preocupes ella está lista para todas las pruebas necesarias, ya se lo explique todo ese asunto. -dijo Charlie. - ¿Porque si tanto me conoces me dejaste? Y para colmo borraste mi memoria - le grité con lágrimas en mis ojos. -Hija... - me dijo mientras escapaba de su abrazo. -Te dije que no teníamos tiempo para dramas de este tipo - alcance a escuchar a mi padre mientras me iba. No podía parar de llorar y todas las personas ahí presentes no dejaban de mirarme y cuchichear cosas sobre mí. ¿En realidad era yo? ¿Era yo a quien buscaban? Ésto no podía estarme pasando, llegar al punto de dudar de mi propia existencia. Corrí a mi lugar seguro, debajo del árbol del patio trasero, donde estaban mis rosas. -Guarda silencio ¿Quieres? - Alguien me dijo pero no veía a nadie por ninguna parte. -¿Quién eres? - le grité. - ¿A caso eso importa? - volvió a decir la voz. - A mí si, debes saber que estás en propiedad privada - lloriqueé De pronto cayó del árbol un joven de cabello n***o azabache, de ojos verdes casi como las esmeraldas, tenía una mirada penetrante era aún más alto que John, tenía un olor que waoo... era difícil de describir. Llevaba un traje n***o con camisa negra y sin corbata, aún por lo entallado del traje se podían notar sus bien marcados brazos. - Estoy invitado, pero si quieres me voy, no merezco esta clase de tratos. - dijo mientras caminaba al interior de la casa y yo me quede ahí embobada mirándolo. Mis piernas flaquearon y caí de rodillas al piso, el hizo que me olvidara de todo lo que había pasado. -¡Señorita! -el gritó de una de las empleadas me saco del trance. - Su maquillaje está arruinado, vamos a arriba a arreglarlo. La empleada me levanto, me llevo al interior y me arrastró escaleras arriba. No podía dejar de pensar en aquel muchacho. Me terminaron de arreglar el maquillaje y me dijo la chica que estaba ahí conmigo. - Quedó perfecta, pero por favor no se arruine de nuevo. - Se bien lo que hago, además para eso te pagan ¿No? - le dije, estaba siendo muy grosera, desde que vi aquel chico algo cambio en mi. Salí de mi habitación azotando la puerta a mi paso, bajé las escaleras a regañadientes, no podía quedarme ahí todo el tiempo, se que tarde o temprano alguien iría a buscarme. Fui directo al comedor, al apenas entrar todos se pusieron de pie y ahí estaba el chico en una de las sillas del comedor, además de otros tantos parecían abogados yo era la única usando algo de color está noche. Me acerqué a buscar mi asiento cuando uno de los señores detuvo mi avancé. - Mi lady Giselle, como es costumbre le presentaré a mi hijo Maximiliano es heredero del linaje de los hombres lobo. -dijo abriendo paso al chico detrás de él. - Creí que no ibas a soportar malos tratos -dije apenas acercándome a él, quién le pareció apropiado saludarme con un beso en la mejilla como si fuéramos buenos amigos. -Pues quería conocer a la chica que soluciona sus problemas llorando y huyendo. - me dijo al oído -Listo, ya me conoce, puede marcharse si así lo desea - dije dandome la vuelta -Aunque así lo quiera, una cita ¿Recuerdas? - dijo susurrando y besandome la mano. -Un placer - les sonreí a todos los que lo acompañaban y me di la vuelta rápidamente para chocar con ¡Oh no! A mis espaldas estaban John y Charlie quienes habían presenciado todo aquello. -Lo mataré, tan solo por haberte tocado - gritó John, y yo los tome de la mano y caminamos los tres hasta nuestro lugar. Nos sentamos a cenar junto a mis padres y como era de esperarse se sentía un ambiente muy tenso, todos estaba disfrutando excepto Charlie y John que miraban fijamente a Maximiliano, quién los ignoraba por completo desde luego, pero las miradas de Charlie y John eran tan obvias que parecía que les saldría fuego por los ojos. La cena solo se trató de mi y de como se llevaría a cabo, todo este asunto de las citas. Ya tarde estábamos despidiendo a todos en la puerta. - Él es el líder de los seres mágicos - me dijo Charlie presentándome a un señor bajito y algo viejo. - Me disculpo porque mi hijo no pudo acompañarnos está noche, pero estará listo para su cita en cuanto mi lady acepte. -Me da gusto escuchar eso, estoy muy ansiosa de conocerlo. - le sonreí tratando de ocultar lo mucho que me desagradaba la situación. La última familia en salir fueron los padres de Maximiliano. -Un gusto mi lady la recepción y la atención fue de lo más agradable, estamos ansiosos por la cita con nuestro hijo -dijeron los padres de Maximiliano. - Fue un placer -dije inclinando la cabeza al pasar sus padres el se quedó atrás. - Dudo mucho si quiero una cita con usted señorita - dijo y yo miré buscando a Charlie por algún lado el estaba hablando con unas personas en el recibidor. -No estás obligado si no quieres - le corté en seco - En eso te equivocas, al parecer todos aquí estamos obligados a hacer algo que no queremos ¿No te parece? - Tal vez en eso tienes razón Maximiliano - dije en voz baja mirando a Charlie - Llámame Max, después de todo podríamos ser esposos. -Tal ves no, pero llámame Giselle si quieres -dije al tiempo que volteaba a mi lado y ahí estaba John sosteniendome por la cintura -Un placer Giselle -dijo antes de salir a la oscuridad de la noche. -Lo mataría en este momento de no ser...- dijo John. - Yo te mataré a ti en estos momentos ¿Dónde haz estado? No haz llamado, ni una nota dejaste por lo menos. -No es el momento. -me dijo sin mirarme y se volvió a ir Estaba agotada pero el día aún no terminaba ya estaban mis padres esperándome en la sala y era mi deber ir con ellos. -Tal parecer todo está bien, mañana por la mañana vendrán por una muestra de sangre y posiblemente pasado mañana comienzan tus citas con los herederos. - ¿Podremos enviar nuestra invitación? -dijo Charlie -¿No crees que ya han hecho bastante? ¿Ya han tenido suficientes citas? Es todo ¿De acuerdo? - No puedes dejarnos fuera de esto, como tus herederos tenemos la obligación de presentarnos. -Bien hagan lo que quieran en tanto no suceda lo de la última vez. -¿Qué pasó la última vez? - pregunté -En un momento te cuento-me dijo Charlie - bien mañana será otro día igual o peor lo mejor es que Lady Giselle descanse Yo solo di la vuelta y comencé a caminar en automático a mi habitación. - ¿Gis? -dijo mi madre tomándome del hombro -Dime -¿Sabes lo que pasará o no? -Algo, Quisiera saber ¿Qué pasará contigo? Después de... -No te preocupes por eso pequeña, descansa. - me dio un fuerte abrazo que desató mil emociones en mi, la perdonaba por lo que había pasado, por abandonarme por absolutamente todo.Pero aún así no dejaba de pensar que eso era una despedida. Subimos a mi habitación Charlie y yo, el me ayudó a darme un baño y a ponerme el pijama, me mire al espejo antes de ponerme la camisa y como había supuesto tenía rasguños en los costados debido al corsé. - ¿Duele? - me dijo suavemente. - Ya no, me acostumbre al dolor -No deberías hacerlo, si te lástima lo cambias y ya. - ¿Puedo hacerlo con mi vida? Lo único bueno y real que eh tenido eres tú - al escuchar eso me dio un exitante beso en los labios que no se en qué momento nos llevo a la cama. Estaba quedandome dormida cuando sentí que se levantó. - ¿A dónde vas? - dije sentándome sobre la cama. -No podemos dormir juntos, eso rompe las reglas. -Me debes respuestas. -¿Sobre..? -Ammm... lo que se refería papá... lo de antes -Ah ya, pues nada se te hicieron las pruebas, las pasaste pero, al momento de tomar una decisión frente a la corte huiste... conmigo. - Ahora entiendo porque no te quiere papá -Eso, entre otras cosas - dijo con tono triste - pero ahora tú, ¿Qué se trae ese Maximiliano contigo? -Nada, nos encontramos después de ver a mis padres y enseguida tuvimos diferencias, no me cae nada bien ¿Porque? ¿Estás Celoso? - Para nada, yo sé que tú corazón me pertenece hoy y siempre - dijo besandome tratando de acostarme de nuevo en la cama - ¿Puedes quedarte hasta que me duerma? -Bien - dijo acostándose y arropandonos - Buenas Noches mi amor. - Te amo - le susurré, lo abrace de una manera en la que al tratar de levantarse me despertará pero no funcionó. A la mañana siguiente el ya no estaba ahí conmigo y ya me estaban levantando las empleadas para tomar un baño antes de que llegaran los médicos que tomarían mis muestras. Cómo todo buen estudio debía ser en ayuno tuve que esperar hasta las 11 para probar bocado. Me hicieron de todo, estudios de la vista, de alergias, me midieron el pecho, la cintura, talla de zapato, cuál era mi alimentación, de principio a fin de sentía vulnerable cuatro doctores diferentes tocaron mi cuerpo y lo que me pareció más extraño fue que las muestras de sangre no fueron un par de tubos de ensayé fue una bolsa completa. Estaba mareada y hambrienta. Por suerte al ir a la cocina ya me tenían el desayuno listo y Charlie me esperaba para desayunar. -Te fuiste - le recrimine, mientras le daba un mordisco a mi majestuoso sándwich de pavo. -Tenia que hacerlo... Pero cuéntame ¿Qué quieres hacer hoy? -¿No hay más deberes que realizar? -No, solo es leer tus invitaciones a las citas, pero no tiene caso si dirás que no -dijo mientras daba un sorbo a mi jugo de naranja el cual por cierto me hizo ahogarme. -¿Dirás qué no cierto? - insistió -¿No es malo negarse? -No si ya haz elegido -Pero dijiste... que era romper las reglas si elijo sin tener la cita. -¿Quieres tener las citas? Adelante -dijo furioso. -No te molestes conmigo, no quiero romper la ley y menos que te castiguen por ello también. -No estoy molesto, lo que pasa es que hace días no querías esto, y ahora conoces a Maximiliano y lo estás considerando. ¿Es que te gusta a caso? - ¿Estás bromeando? -dije a carcajadas -Vale ya basta, ¿Qué quieres hacer? -Quiero dar un paseo... -Lo siento bonita, lo que sea que quieras hacer debera ser algo que podamos hacer aquí, no deben vernos juntos. -Vamos películas todo el día entonces. Pero primero veamos el correo. -dije y el torció los ojos en señal de desagrado. -De acuerdo. Tenía cuatro cartas la primera que tome fue del linaje mágico. Sería un honor que Lady Giselle aceptará la invitación a salir en una cita con mi hijo Erik el día que ella considere apropiado, esperamos su respuesta. La segunda fue de John ¿cómo podía pedir una cita si ni siquiera quiere hablar conmigo? Mi hermosa Giselle, sería un honor para mí si aceptas una cita con este noble hombre enamorado de un amor imposible. La tercera de Max Fue un honor coincidir contigo aquella tarde, me pareces agradable y me encantaría que aceptaras una cita conmigo. Y por último pero no menos importante la de Charlie Mi amor, mi eterno amor yo sé que para nosotros no existe momento para tener una cita, porque cualquier momento a tu lado es perfecto, pero sería un honor que aceptaras una cita conmigo...
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