POV: Moira Fraser Ubicación: Residencia Fraser, México. La puerta de la habitación de invitados se abrió y la realidad que conocía, esa que había reconstruido a base de lágrimas y luto durante los últimos meses, se hizo añicos en un segundo. No hubo tiempo para procesar el aire acondicionado gélido que me golpeó la cara, ni el olor clínico a desinfectante que no pertenecía a nuestra casa llena de flores. Mis ojos, traicionando a mi cerebro, se fueron directos a la cama. Allí, pálida como un espectro, con ojeras violáceas marcando su piel apiñonada, pero innegablemente viva, estaba Morna. Mi hermana muerta. Mi hermana, cuyas cenizas habíamos llorado en Italia. Mi hermana, por quien yo me había estado destruyendo lentamente. Solté el bolso. El sonido del cuero golpeando el suelo

