—"Está hecho"—texteó Jaiden, y yo reenvio el mismo mensaje a un número cualquiera, bueno, más bien de alguien pero que planeo que signifique un cualquiera. "Tengo este número y no tiene chips de rastreos ya que es muy viejo, por eso solo podrás mandarme textos" —me decía Finn la última vez que lo vi en el búnker antes de despedirse. Tomé entonces el papel y lo llevé hecho un bollo todo el camino de regreso. A veces, cuando pienso en Finn, suspiro. —Tienes cara de enamorada —comentaba mi madre en la cena. —Tienes razón, ¿mi hija tendrá novio nuevo? —agregó mi padre siguiéndole la corriente. —No existe tal cara, ustedes se la inventan para preguntarme sobre Jaiden. Mis padres son un horror mintiendo, pero la realidad es que sé que me espían y que esperan que les cuente las cosas primer

