14. Editando.

1725 Palabras
Todos los días, cada noche en la que lloro y la angustia se centra en el medio de mi pecho en forma de punzada, cuando se me estruje el estómago de solo ver fotos de parejas en la playa de algún lugar en el que me gustaría poder estar con él, y que solo en su lugar estoy yo, sola, deprimiéndome, frente a un celular, recordando quizás como de a poco se fue desgastando mi relación, cómo empezó a desplomarse la confianza, como es que quedé tan loca.  Muchas veces escuchaba decir que la parte tóxica de las relaciones era la parte en la que me encuentro ahora mismo. Y todo mundo dice lo mismo, es insalvable. ¿Porque yo he de creer que aún se puede salvar lo mío? Lo nuestro, más bien, pero que digo lo mío porque pareciera que a él no le interesa salvar nuestra relación, pareciera que la única que tiene un sentido de propiedad por esta unión soy yo, de hecho soy la única que ve futuro entre los dos. Entiendo muy en el fondo que gran parte es mi culpa, porque yo siempre lo jodo todo.  Quizás fue mi culpa el hecho de que quisiera tener un futuro, quizás es mi culpa que él fuera dos años menor. ¿Cómo podría yo buscar futuro con una persona que apenas lo está pisando? Una persona que apenas está saboreando la juventud. Me entristece porque ahora entiendo porque las chicas de mi edad nunca están con chicos más jovenes. Los chicos jóvenes nunca entienden nada. No entienden a las mujeres, ni se ajustan a sus ideales. Ahora entiendo un poco más a las chicas que los prefieren de treinta, o de veinticinco y más, porque ahí es cuando puedes tener la certeza de que alguno sentará cabeza. Pero me entristece aún más, el hecho de que la persona que yo quiero no tiene treinta ni veinticinco, tiene diecinueve.   ''no quiero vivir con vos'' es una de las frases que se repiten en mi cabeza. No quiero vivir con vos. Soy joven todavía. No es el momento de que vivamos juntos. Y a la par, como sí le encantaría irse a vivir solo, sin mí. La tentadora idea de vivir solo, de tener un departamento solo, de saborear la vida de un soltero, sin embargo algo no cuadra en esa idea; yo no aparezco en esos planes. Me siento como la mierda. Todos los días dentro de estos casi tres años pensando en una sola cosa; en él. En nosotros. En nuestra vida. En lo lindo que sería que pudiésemos durar tanto que nos veríamos crecer como personas a tal punto de que llegase un momento en el que ambos tuviesen un trabajo. Casarnos. Porque soy bastante chapada a la antigua y el mayor orgullo que pude tener en estos años es haber sido una novia fiel y que adorara la relación que tiene con su novio.  A la mayoría de las chicas no les importa la imagen que dan, no les importa hablar con otros chicos o salir de fiestas sin su pareja. Yo en todo momento de mi vida intento honrarlo. Honrar a la persona que quiero y que elegí para que sea mi pareja. ¿Acaso pasaron de moda las buenas costumbres?  No solo no quiere vivir conmigo, no solo quiere vivir solo, quiere vivir en otro país. Siempre me lo repite. Vivir en otro país, sin mí, sería la gloria. Y recalco porque sin mí, es para él una oportunidad y él es muy joven para vivir con su novia. Así lo dijo él. Paralelamente tengo recuerdos de él diciéndome que no quiere casarse nunca, que evita todo tipo de compromisos, que no es algo que le gustara debido a su educación. Que ironía del destino utilizar la educación para el temor o quizás el rechazo a una vida con alguien. ''Yo no planeo'' ''yo pienso en el presente'' ''no me gusta pensar en el futuro'' y así un sin fin de frases que perdieron vigencia cuando ''el futuro'' estaba conformado por un departamento, un nuevo país, y vivir solo. Entonces sí, ahí sí le gustaba fantasear con el futuro.  Me retracto entonces, no le gustaba fantasear un futuro conmigo.  No lo culpo. Quizás nunca le ha visto profundamente un futuro a lo nuestro. Quizás es muy joven, quizás para él un noviazgo no es lo mismo que vivir bajo el mismo techo, por mucho que hayamos dormido juntos durante dos años de seguido. O quizás solo no quiere pasar más tiempo conmigo porque ya sabe de antemano que nuestro amor no es lo suficiente. Quizás el problema soy yo, que no soy lo suficiente. Recuerdos. Sí, efectivamente no soy lo suficiente. O eso al menos dio a entender cuando me dijo que no sabía hacer nada.  Tontamente me encuentro esperándolo, para que vuelva de sus vacaciones en familia. Vacaciones. Que irónico. Todo este año divagué con viajar con él. Todo este año mi cabeza encontraba la imaginación suficiente para pensar en un destino, un hotel, o algún viaje juntos. Pero ese es el problema con los sueños. Nunca se cumplen. Y me doy lástima, porque mi vida siempre es así. Soñar con tener un trabajo, soñar con que me amen como yo, soñar con ser famosa, soñar con publicar, soñar con miles de cosas que se desvanecen en solo eso, sueños. Me doy lástima porque soy patética. Una patética hace estas cosas, escribir, llorar, llorar mientras escribe. Lamentarse, perdonar, y volver a recordar en que momento se desgració la vida y porque está tan triste. Y recuerdo nuevamente que él me dijo alguna vez que cada vez que me sintiera mal escribiese, que escribiese y no le insultara, que escribiese y me lo guardase para mí misma para no molestarlo. Y eso hice, o al menos lo intento.  También me dijo antes de viajar que en vez de escribirle cartas todos los días, se las mande. Profundizo ese pensamiento y me pregunto; ¿será que quería que se las mandara para poder ignorarme tranquilo? Es más fácil clavar el visto y contestar dos palabras que tener que fingir una reacción en persona. En persona fácilmente se evidencia cuando algo no te importa y que te estás metiendo los sentimientos del otro por el medio del orto. En chat las cosas no son así. Te clavan el visto y pensas que lo leyeron. Algunos que otros se elaboran más escribiendo cosas largas para que sepas que leyeron todo lo que dijiste, y otros, en su caso, solo escriben dos palabras y nunca se está seguro de que leyeron del todo.  ¿Porque será que me siento tan mal? Ya estoy cansada de llorar, de sentirme así de miserable. Se lo he escrito textualmente pero según él no sabe que decir. O quizás solo no quiere decir nada. A veces las personas no hacen el esfuerzo por entender tu dolor porque no les importa. Si no les incumbe, no generan empatia y por ende pasa a ser solo una relación unipersonal. A veces siento que esto es así. Cuando peleamos, muchas veces soy la única enojada. La única triste. La única que llora. La única que se saca de quicio. Y él está frente a mí, a veces logro que diga algo enojado también, la última vez me ha dado una cachetada. No me quejo. Yo también soy violenta a veces. A veces, tan solo a veces, me abraza. Según él me tiene miedo. Si supiera que yo también me tengo miedo. Pero no porque le haría daño, sino porque yo misma me hago daño. ¿Saben lo que es ese temor a hacerse daño? Yo lo siento constantemente. Yo creo que él se ha acostumbrado. Por eso quizás me ignora la mayoría de las veces, por eso quizás solo se calla cuando me ve llorar. Por eso quizás prefiere no decir nada. Recuerdo que en algún momento teníamos reacción. Fuimos una pareja que peleaba y reaccionaba. Existió alguna vez una reacción más normal, peleabamos y ambos llorábamos por alguna estupidez del momento. Él dice que han sido tantas peleas y que por eso se ha acostumbrado. Entonces, ¿porque yo me la pasando llorando siempre? Que pena ser la única que sufre y la única a la que le duele.  Tengo mis motivos para pensar que ya no le importo. Y no vienen de delirios míos y conclusiones sacadas de la imaginación que suelen tener las personas desconfiadas. No. Me remito a los hechos, a las acciones, y a todo lo que en comparación a lo que hago yo, es distinto. Porque esa es la única manera de saber si algo es de una forma, si es correcto o si es normal, compararlo con tus acciones o la de otros. Por ejemplo, él se ha ido de viaje y desde que se fue, solo he salido a bailar una sola vez, y la he pasado muy mal. Quizás porque no me siento bien estando sola, quizás porque estoy sensible desde que se fue. Quizás solamente porque siento que en mi vida ya no soy solo yo, que alguien muy importante es parte de ella y la extraño cuando no esta. Paralelamente recuerdo aquella vez que viajé a Buenos Aires y él salió tres días de seguido, como valió el hecho de que me fuese para que pudiese salir, emborracharse, recibir a chicas en su casa, encontrarme un mensaje en su teléfono donde le dice a su mejor amigo que estará con una chica. Y así. Ahora que lo escribo suena la persona más egoísta del mundo. ¿Porque sigo con él? Me pongo a pensar la cantidad de veces que he sido una idiota y quizás él me ha mentido. Quizás las mentiras no comenzaron desde que Brenda lo descubrió con alguien. Quizás las mentiras comenzaron desde mucho antes. Porque bien se dice que las personas mentirosas no cambian, y esa es la ventaja de ser rencorosa, que en algún momento tiendes a recordarlo todo. Que finalmente en algún momento vas a hilar todos los cabos sueltos y quizás te des cuenta como yo lo hago ahora mismo, de que siempre he estado con un mentiroso y siempre me han engañado. Sino, no se explica porque él ha festejado cuando no estuve, y yo solo he sufrido. 
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