A mis treinta años mi vida dio un brusco giro, me quede sin trabajo y sin el hombre con el que creí que terminaría casándome el mismo mes. En las siguientes semanas busque trabajo y nada, menos mal que al menos cobraba del paro. Tras varios días buscando sin encontrar nada tome una decisión apoyada de buen agrado por mis padres, decidí retomar mis estudios. Así un par de meses después empezaba mi nueva vida. Decidí dejar atrás los últimos años y olvidar a ese hombre que tanto daño me había hecho. Lo había dejado todo por el: mi casa, los estudios, mi ciudad y hasta mis amistades. El me pago acostándose con una compañera de trabajo en mi propia cama. Esa mañana llegue a la universidad dispuesta a retomarlo todo donde lo deje y me habitué enseguida, a pesar de que casi todos eran más jóv

